Orar en el Mundo Obrero – 2 Domingo del Tiempo Ordinario (16 de enero de 2022)

Empezamos un nuevo año y con ello nos incorporamos a la tarea cotidiana, tras la celebración del misterio de la encarnación de Dios en nuestra vida, que nos reclama el quehacer humanizador del Reino.

La fiesta, la alegría, es algo importante en la vida, que necesitamos compartir, tanto como las luchas y las penas. Cada día se las ofrecemos al Señor en nuestra oración: nuestras alegrías. Es la primera realidad en la que Jesús de Nazaret encarna la Buena Noticia. La alegría que nace de su presencia, de su acción, de su compartir nuestra propia historia. Transforma la realidad.

Es la invitación que el propio papa Francisco nos hace en el 75 aniversario: “¡Alegraos y regocijaos! Hoy quisiera reiterar esa invitación. Alegraos por los 75 años de historia vivida en el empeño de llevar a los hombres y mujeres del mundo obrero, del mundo del trabajo, al encuentro con Cristo Resucitado. Alegraos y regocijaos porque ha sido una historia fecunda, sembrada de vidas entregadas, de semillas de santidad en la vida cotidiana, a través de tantos santos y santas de la puerta de al lado que han vivido en la HOAC su encuentro con Jesucristo, su camino de conversión y su entrega, en la Iglesia, a la misión de anunciar el Evangelio con su vida.”

Es bueno retomar el tiempo de lo cotidiano, acogiendo la esperanza vivida, reconociendo esos signos de alegría que también estamos llamados a cuidar en la vida obrera, y en la Iglesia.

Un abrazo en Cristo Obrero.

¡ Feliz Año! y ¡Hasta mañana en el altar!