La herencia de la pandemia

EL DATO

A finales de abril de 2020 la Encuesta COTS “Condiciones de trabajo, inseguridad y salud en el contexto del COVID-19”, concluyo que la situación generada por la pandemia había implicado un empeoramiento generalizado de las condiciones de trabajo y de los indicadores de salud de los y las trabajadoras asalariadas, hasta límites nunca antes cuantificados.

Un año después, la pandemia ha dejado en España casi 3,8 millones de casos y más de 80.000 muertes. A pesar de los enormes esfuerzos, más o menos exitosos, para controlarla y mitigar sus efectos negativos, a día de hoy nadie tiene claro cuál va a ser su impacto real sobre el empleo, las condiciones de trabajo, la salud y las desigualdades, una vez podamos pasar página de las medidas de prevención epidemiológica al alcanzar la inmunidad de grupo. Así lo concluye la nueva edición de la encuesta COTS 2021, realizada por el grupo de investigación POWAH de la Universitat Autònoma de Barcelona en colaboración con el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS-CC OO).

EL HECHO

Continuando con los datos proporcionados por la COTS 2021, podemos concretar en materia de salud laboral que:

  • Todavía hay personas que van a trabajar con síntomas de enfermedad porque su salario no cubre las necesidades básicas, aunque el porcentaje ha disminuido respecto al año pasado.
  • La inseguridad por el empleo y las condiciones de trabajo se sitúan en niveles muy similares a los del año anterior. Entre personas con problemas económicos estas inseguridades aumentan.
  • Un poco más de la mitad de las y los encuestados considera que su salud empeoró durante la pandemia. Igual que en el año anterior, el empeoramiento de la salud es más prevalente entre las mujeres y entre aquellas personas cuyo salario no permite cubrir las necesidades básicas.
  • El salario vuelve a ser determinante para la salud mental, entre aquellos que no cubre sus necesidades básicas el riesgo de mala salud mental alcanza un 73,8%.
  • Muchos participantes han experimentado problemas de sueño, pero cuando el salario no cubre las necesidades económicas básicas del hogar este porcentaje alcanza un preocupante 51%.
  • La exposición a alta tensión prácticamente no ha variado su frecuencia durante este año de pandemia y continúa afectando a casi la mitad de trabajadoras y trabajadores. La alta tensión es más prevalente en los puestos de trabajo que son una extensión del trabajo doméstico y del de cuidados, menos valorados socialmente y muchos de ellos ampliamente feminizados, evidenciando las desigualdades estructurales de clase y género y la falta de prevención de riesgos laborales en esos puestos.

Para Albert Navarro, miembro del grupo de investigación POWAH-UAB y coautor del informe, la cuestión de los salarios es fundamental y trasciende de un tema de justicia social: “Los salarios bajos generan enfermedad. Los sueldos que no permiten llegar a fin de mes, los alquileres altos; mantener eso en el tiempo y con intensidad genera problemas de salud”, asevera.

LA REFLEXIÓN

“Porque vivimos en un tiempo de explotación de los trabajadores; en un momento en donde el trabajo, no está precisamente al servicio de la dignidad de la persona humana, sino que es el trabajo esclavo. Debemos formar, educar a un nuevo humanismo del trabajo, donde el hombre, no la ganancia, esté al centro; donde la economía sirva al hombre y no se sirva del hombre.” (Papa Francisco, 16-1-2016)

Por todo ello desde la Hoac luchamos por un “Trabajo digno para una Sociedad Decente”

Jose Quero

Militante de la Hoac

Málaga. Jornada Mundial por el Trabajo Decente. 7 de octubre 2021

Ahora más que nunca trabajo decente

Manifiesto de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente. Jornada Mundial por el Trabajo Decente. 7 de octubre 2021. (pdf)

Por séptimo año consecutivo, las organizaciones que integramos la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) celebramos y reivindicamos el trabajo como derecho y medio para desarrollarnos, crecer y realizarnos como personas en esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente.

El 9 de mayo de 2021 se puso fin al estado de alarma establecido en España el 14 de marzo de 2020 a causa de la COVID19. En plena pandemia hemos sido testigos e incluso sufrido (en primera persona o a través de familiares, amistades, etc.) la precariedad en el mundo del trabajo: personal de limpieza y sanitario sin Equipos de Protección Individual; las condiciones laborales y falta de medidas de prevención en riesgos para la salud de las trabajadoras de hogar; personas teletrabajando sin disponer de medios tecnológicos y dispositivos por parte de la empresa; trabajadores y trabajadoras que, a pesar de estar en ERTE se han visto obligados a teletrabajar desde casa; horas extras realizadas, además de otras precariedades laborales (hostelería, economía sumergida, falsos autónomos, contratos en prácticas, etc.) que precisamente por esa precarización no han podido acceder a ERTE o cualquier tipo de escudo social. Por otro lado, si hablamos de acceso al trabajo, el modelo de relaciones laborales actual no asegura acceder a un trabajo decente que permita atender necesidades básicas como llegar a fin de mes, conciliar la vida laboral y familiar, el acceso a la vivienda, la seguridad y salud laboral, la participación social, etc; hecho que afecta especialmente a jóvenes y mujeres, víctimas de una de las mayores tasas de desempleo, trabajos peor remunerados y elevada rotación, entre otros.

“Al ser jóvenes se llega a la conclusión de que nos podemos conformar con cualquier cosa/condición con el fin de poder ganar experiencia. Con esto me refiero a trabajar horas extra o realizar cierres con mucha más frecuencia de la acordada» (Rita, 20 años).

«Lo que más frustra y te hace sentir inseguridad es que te pidan experiencia pero no te den la posibilidad de conseguir esa experiencia, rechazándote desde el principio por ser joven». (Carmen, 23 años).

La nueva “normalidad” no puede ser la precariedad que venimos sufriendo desde antes de la pandemia. El trabajo es expresión de amor, de entrega, nuestra contribución singular y única a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, sin explotación ni opresión de ningún tipo; es nuestra apuesta por crear comunidad para conseguir que esté a la altura de la persona y su dignidad.  Hoy en día, persisten en el funcionamiento de la sociedad muchas formas de injusticia en el mundo, alimentadas por un modelo económico basado en el beneficio, que no duda en explotar y descartar a la persona; ante estas situaciones precisamos desarrollar una moral colectiva en la que defender el trabajo como expresión de la dignidad humana frente al individualismo y comodidad; medios y herramientas para conocer nuestros derechos laborales. Por eso, en esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente, desde ITD reivindicamos:

  • Que el Estado ponga todas las herramientas y medios humanos necesarios para asegurar el cumplimiento de la normativa sobre las condiciones de trabajo y prevención de riesgos laborales. Haciendo hincapié en las condiciones infrahumanas en las que siguen viviendo muchas personas trabajadoras temporeras en asentamientos de zonas hortofrutícolas.
  • Asegurar un empleo de calidad en los sectores privado y público; disminuyendo la contratación temporal y parcial e impulsando la contratación indefinida y la jornada completa.
  • Medidas de orientación y formación, no solo para personas desempleadas, sino accesibles a todas las personas trabajadoras, especialmente para aquéllas que sufren subempleo y precariedad en el empleo.
  • La subida del Salario Mínimo, para que se ajuste a las necesidades vitales de la sociedad actual, y que familias sin ingresos tengan una defensa real y la posibilidad de salir adelante; con especial atención a los posibles perceptores del IMV que no pueden acceder a esa cobertura a causa de las trabas administrativas.
  • Modificar el Reglamento de Extranjería para evitar la caída en situación de irregularidad sobrevenida de las personas migrantes.

“En una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo”. (Fratelli tutti 162) Como movimientos de Iglesia trabajamos en equipo con el fin de visibilizar el derecho del trabajo decente; que sea una realidad real en la vida de las personas y respete nuestra casa común. Os animamos a participar en los actos reivindicativos y celebrativos en todas las plazas y parroquias de las diócesis, en su organización y difusión.

¡¡¡EL TRABAJO ES PARA LA VIDA: NI UN MUERTO MÁS!!! 

De nuevo nos sobrecoge la trágica noticia de la muerte en accidente laboral en la provincia de Málaga, en lo que llevamos de semana. Un bombero forestal de 44 años y procedente de Almería, se vio atrapado por las llamas cuando integraba el retén AE214 con sus compañeros, en la extinción del incendio forestal de Sierra Bermeja.

Desde la HOAC de Málaga queremos trasladar nuestro más sincero pésame a sus familiares, amigos y compañeros de INFOCA. Descanse en Paz.

¡¡¡EL TRABAJO ES PARA LA VIDA: NI UN MUERTO MÁS!!!

Málaga, 9 de septiembre de 2021

¡¡¡EL TRABAJO ES PARA LA VIDA: NI UN MUERTO MÁS!!! 

Un ​trabajador de 54 años de edad ha fallecido esta​ ​mañana en Nerja tras caerle encima ​la palmera que estaba talando​. De nuevo las medidas de seguridad que tenían que garantizar la prevención del accidente no han evitado dicha desgracia. 

Creemos que el problema de los accidentes laborales no es sólo responsabilidad de los implicados en el ámbito laboral, sino que es una realidad que exige el compromiso de toda la sociedad (administraciones, empresarios, trabajadores, sindicatos, partidos políticos, asociaciones…) ya que es un problema social y político. 

Ante este nuevo suceso de siniestralidad laboral la HOAC ​de Málaga queremos expresar nuestro dolor y solidaridad con los familiares, amigos y compañeros de este trabajador. Para nosotros como cristianos/as y para toda la Iglesia Católica, como se afirma en multitud de textos de la Doctrina Social de la Iglesia es un deber “recordar siempre la dignidad y los derechos de los trabajadores, denunciar las situaciones en las que se violan dichos derechos, y contribuir a orientar los cambios sociales para que se realice un auténtico progreso de la ’persona’ y la sociedad” (Laborem exercens, n. 1d). 

No hemos de olvidar que el verdadero valor del trabajo, no está en su rentabilidad económica, sino en la persona que lo realiza. Dios quiere que el trabajo sea para la vida, y no al contrario.

 ¡¡¡EL TRABAJO ES PARA LA VIDA: NI UN MUERTO MÁS!!! 

HOAC – MÁLAGA

Málaga, ​7 de septiembre de 2021

Largas jornadas de trabajo

EL DATO

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las largas jornadas de trabajo provocaron 745.000 muertes por cardiopatías isquémicas y accidentes cerebrovasculares en 2016, un aumento del 29 por ciento desde el año 2000. En un primer análisis de la pérdida de vidas y de salud por estas dos enfermedades asociadas al trabajo de muchas horas, se estiman que en 2016 murieron 398.000 personas por ictus y 347.000 por cardiopatías atribuibles a haber trabajado 55 o más horas a la semana.

La revisión encontró pruebas suficientes de que trabajar tantas horas a la semana se asocia con un mayor riesgo tanto de cardiopatía isquémica como de accidente cerebrovascular, en comparación con trabajar entre 35 y 40 horas a la semana. De 2000 a 2016, el número de muertes por cardiopatía por trabajar muchas horas aumentó un 42 por ciento, y las de ictus un 19 por ciento. Esto es muy preocupante dado que el número de personas que trabajan muchas horas en el mundo ha aumentado con el paso del tiempo, hasta alcanzar un número estimado de 479 millones de trabajadores, es decir, el 9 por ciento de la población mundial.

EL HECHO

El aumento del teletrabajo, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, los empleos flexibles, temporales o autónomos son los principales motivos por el que se han incrementado las horas de trabajo.

Según la Directora del Departamento de Gobernanza y Tripartismo de la OIT  Vera Paquete-Perdigão “Trabajar muchas horas puede provocar numerosos efectos mentales, físicos y sociales. Los gobiernos deberían tomarse esta cuestión muy en serio”. Durante la pandemia producida por el COVID-19 todos estos problemas de salud han aumentado, los trabajos se han vuelto más precarios la gran, muchas empresas han tenido que reducir plantillas, aunque el trabajo sea el mismo, y a consecuencia de esto los trabajadores se ven obligados a ampliar su horario. Este aumento no parece tal cuando trabajamos desde casa, pues el teletrabajo da la falsa sensación de comodidad al hacerlo desde el hogar; pero es negativo si no tenemos los horarios bien definidos, en estos casos la jornada de trabajo se hace eterna.

Los gobiernos deben aplicar las recomendaciones que da la OIT  en relación al tiempo de trabajo y, con ayuda de sindicatos y empresarios, desarrollar leyes que protejan al trabajador de este tipo de esclavitud, implantando un máximo de horas adecuadas para trabajar que no afecte a la salud. Sin olvidar nunca que ante todo esto sería para mantener unas condiciones de trabajo decentes.

LA REFLEXIÓN

Para nosotros como cristianos, como se afirma en una gran cantidad de artículos de la Doctrina Social de la Iglesia, es un deber “recordar siempre la dignidad y los derechos de los trabajadores, denunciar las situaciones en las que se violan dichos derechos, y contribuir a orientar los cambios sociales para que se realice un auténtico progreso de la ’persona’ y la sociedad” (Laborem exercens, n. 1d).  Tampoco debemos olvidar que el verdadero valor del trabajo, no está en la rentabilidad económica, sino en la persona que lo realiza. Dios quiere que el trabajo sea para la vida, y no al contrario.

Por Jose Quero (Militante de la Hoac Malaga)