26 Domingo del Tiempo Ordinario (26 de septiembre de 2021)

Este próximo domingo la Iglesia celebra la Jornada del Migrante y el Refugiado.

En el Mensaje para esta Jornada del Migrante y Refugiado, dice el papa Francisco que hace un llamamiento a caminar hacia un nosotros cada vez más grande. Un llamamiento a la Iglesia y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Hoy la Iglesia está llamada a salir a las calles de las periferias existenciales para curar a quien está herido y buscar a quien está perdido, sin prejuicios o miedos, sin proselitismo, pero dispuesta a ensanchar el espacio de su tienda para acoger a todos. Entre los habitantes de las periferias encontraremos a muchos migrantes y refugiados, desplazados y víctimas de la trata, a quienes el Señor quiere que se les manifieste su amor y que se les anuncie su salvación.” Ese es nuestro camino, el camino de la comunión, por y en el que oramos

25 Domingo del Tiempo Ordinario (19 de septiembre de 2021)

Necesitamos experimentar la gratuidad del amor que acoge a los más pequeños, a los más frágiles, y los coloca en el centro de la vida para mostrar que así acogemos a Cristo mismo. Necesitamos construir la fraternidad (eclesial y social) desde esa centralidad de los pequeños, de los pobres, de los más vulnerables. Solo de esa manera experimentaremos de verdad el amor de Dios por cada uno de nosotros y nosotras, tal cual es: gratuito, incondicionado, sin límite.

Tenemos ante nosotros el reto de construir, con la gracia de Dios, una comunidad fraterna que trastoque las maneras de vivir que priman en nuestro mundo.

Un fuerte abrazo, y ¡hasta mañana en el altar!

24 Domingo del Tiempo Ordinario (12 de septiembre de 2021)

Nuestra vida no es algo inmutable, construida de una vez para siempre. Nos vamos haciendo y deshaciendo en cada paso de nuestro caminar, día a día, en cada encuentro humano y en cada acontecimiento vivido, en una conversión y recreación constante. Pero esa continua mudanza vital se asienta en pilares y convicciones que se van haciendo permanentes y esenciales, también paso a paso. Para ir asentando la vida que fluye, es necesario que, cada cierto tiempo, nos formulemos y nos respondamos algunas preguntas: ¿Qué estoy viviendo? ¿Cómo estoy viviendo? ¿Por qué y por quién? Porque, aunque las preguntas sean recurrentes, las respuestas desde situaciones vitales cambiantes no serán siempre las mismas. Serán respuestas que nos van ayudando a crecer y avanzar en la construcción de nuestra humanidad. Por eso las oramos en medio de la vida obrera.

Un fuerte abrazo, y ¡hasta mañana en el altar!

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