28 Domingo del Tiempo Ordinario (10 de octubre de 2021)

La pobreza no es condición del seguimiento sino consecuencia de este. A medida que nos vamos configurando con Jesús vamos haciéndonos pobres como Él. A medida que crecemos en la experiencia de la amorosa presencia de Dios en nuestra vida descubrimos cuánto de innecesario para vivir ese amor hay aún en nuestra vida, y cuánto nos merece la pena irnos despojando de esa carga. Nuestra vida cristiana es un camino de despojamiento progresivo, hasta quedarnos, como decía Rovirosa, con la única cosa de valor altísimo: Jesucristo. Esto es, sobre todo, un don de Dios.

Si no nos vamos despojando y empobreciendo para poder enriquecernos en Cristo, a lo mejor el seguimiento necesita afinarse

Un abrazo en Cristo Obrero. ¡Hasta mañana en el altar!

Málaga. Jornada Mundial por el Trabajo Decente. 7 de octubre 2021

Ahora más que nunca trabajo decente

Manifiesto de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente. Jornada Mundial por el Trabajo Decente. 7 de octubre 2021. (pdf)

Por séptimo año consecutivo, las organizaciones que integramos la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) celebramos y reivindicamos el trabajo como derecho y medio para desarrollarnos, crecer y realizarnos como personas en esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente.

El 9 de mayo de 2021 se puso fin al estado de alarma establecido en España el 14 de marzo de 2020 a causa de la COVID19. En plena pandemia hemos sido testigos e incluso sufrido (en primera persona o a través de familiares, amistades, etc.) la precariedad en el mundo del trabajo: personal de limpieza y sanitario sin Equipos de Protección Individual; las condiciones laborales y falta de medidas de prevención en riesgos para la salud de las trabajadoras de hogar; personas teletrabajando sin disponer de medios tecnológicos y dispositivos por parte de la empresa; trabajadores y trabajadoras que, a pesar de estar en ERTE se han visto obligados a teletrabajar desde casa; horas extras realizadas, además de otras precariedades laborales (hostelería, economía sumergida, falsos autónomos, contratos en prácticas, etc.) que precisamente por esa precarización no han podido acceder a ERTE o cualquier tipo de escudo social. Por otro lado, si hablamos de acceso al trabajo, el modelo de relaciones laborales actual no asegura acceder a un trabajo decente que permita atender necesidades básicas como llegar a fin de mes, conciliar la vida laboral y familiar, el acceso a la vivienda, la seguridad y salud laboral, la participación social, etc; hecho que afecta especialmente a jóvenes y mujeres, víctimas de una de las mayores tasas de desempleo, trabajos peor remunerados y elevada rotación, entre otros.

“Al ser jóvenes se llega a la conclusión de que nos podemos conformar con cualquier cosa/condición con el fin de poder ganar experiencia. Con esto me refiero a trabajar horas extra o realizar cierres con mucha más frecuencia de la acordada» (Rita, 20 años).

«Lo que más frustra y te hace sentir inseguridad es que te pidan experiencia pero no te den la posibilidad de conseguir esa experiencia, rechazándote desde el principio por ser joven». (Carmen, 23 años).

La nueva “normalidad” no puede ser la precariedad que venimos sufriendo desde antes de la pandemia. El trabajo es expresión de amor, de entrega, nuestra contribución singular y única a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, sin explotación ni opresión de ningún tipo; es nuestra apuesta por crear comunidad para conseguir que esté a la altura de la persona y su dignidad.  Hoy en día, persisten en el funcionamiento de la sociedad muchas formas de injusticia en el mundo, alimentadas por un modelo económico basado en el beneficio, que no duda en explotar y descartar a la persona; ante estas situaciones precisamos desarrollar una moral colectiva en la que defender el trabajo como expresión de la dignidad humana frente al individualismo y comodidad; medios y herramientas para conocer nuestros derechos laborales. Por eso, en esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente, desde ITD reivindicamos:

  • Que el Estado ponga todas las herramientas y medios humanos necesarios para asegurar el cumplimiento de la normativa sobre las condiciones de trabajo y prevención de riesgos laborales. Haciendo hincapié en las condiciones infrahumanas en las que siguen viviendo muchas personas trabajadoras temporeras en asentamientos de zonas hortofrutícolas.
  • Asegurar un empleo de calidad en los sectores privado y público; disminuyendo la contratación temporal y parcial e impulsando la contratación indefinida y la jornada completa.
  • Medidas de orientación y formación, no solo para personas desempleadas, sino accesibles a todas las personas trabajadoras, especialmente para aquéllas que sufren subempleo y precariedad en el empleo.
  • La subida del Salario Mínimo, para que se ajuste a las necesidades vitales de la sociedad actual, y que familias sin ingresos tengan una defensa real y la posibilidad de salir adelante; con especial atención a los posibles perceptores del IMV que no pueden acceder a esa cobertura a causa de las trabas administrativas.
  • Modificar el Reglamento de Extranjería para evitar la caída en situación de irregularidad sobrevenida de las personas migrantes.

“En una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo”. (Fratelli tutti 162) Como movimientos de Iglesia trabajamos en equipo con el fin de visibilizar el derecho del trabajo decente; que sea una realidad real en la vida de las personas y respete nuestra casa común. Os animamos a participar en los actos reivindicativos y celebrativos en todas las plazas y parroquias de las diócesis, en su organización y difusión.

27 Domingo del Tiempo Ordinario (3 de octubre de 2021)

En esta semana el Orar nos invita a hacernos niños, volver a vivir esa confianza original para poder acoger toda su riqueza de humanidad. Y necesita una comunidad de hombres y mujeres comprometidos con el amor a fondo perdido que lo haga palpable, concreto y visible. Estamos convocados a ser la comunidad alternativa y fraterna que se necesita para que el mundo crea.

Soñemos juntos el cuidado de unas y otros, el cuidado de la creación.

Un abrazo en Cristo Obrero. ¡Hasta mañana en el altar!

La HOAC Málaga se une a la manifestación por el clima

https://www.diocesismalaga.es/pagina-de-inicio/2014054947/la-hoac-malaga-se-une-a-la-manifestacion-por-el-clima/

La HOAC de Málaga se une a la huelga climática global para invitar a la sociedad malagueña a la manifestación “Por el clima, el futuro y la vida” convocada el 24 de septiembre de 2021, a las 18.30 horas en la plaza de la Marina de Málaga.

Se une así a la Alianza Malagueña por la Emergencia Climática y Ecológica, para poner de manifiesto que la encíclica Laudato si’ del papa Francisco alerta y avisa de la necesidad de ayudar a la humanidad a comprender el daño que causamos al medio ambiente y a nuestros semejantes. “Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos”. En este sentido, Francisco anima a toda la Iglesia a comprometerse y a “entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común”.

26 Domingo del Tiempo Ordinario (26 de septiembre de 2021)

Este próximo domingo la Iglesia celebra la Jornada del Migrante y el Refugiado.

En el Mensaje para esta Jornada del Migrante y Refugiado, dice el papa Francisco que hace un llamamiento a caminar hacia un nosotros cada vez más grande. Un llamamiento a la Iglesia y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Hoy la Iglesia está llamada a salir a las calles de las periferias existenciales para curar a quien está herido y buscar a quien está perdido, sin prejuicios o miedos, sin proselitismo, pero dispuesta a ensanchar el espacio de su tienda para acoger a todos. Entre los habitantes de las periferias encontraremos a muchos migrantes y refugiados, desplazados y víctimas de la trata, a quienes el Señor quiere que se les manifieste su amor y que se les anuncie su salvación.” Ese es nuestro camino, el camino de la comunión, por y en el que oramos

La cultura de la solidaridad: una solución para salir de la crisis

La cultura de la solidaridad: una solución para salir de la crisis | Noticias Obreras

El pasado 17 de junio el Santo Padre dirigía un videomensaje a los participantes en la 109ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo.

En él aprovechó para reiterar las principales cuestiones de la enseñanza social de la Iglesia, así como tratar asuntos, a mi juicio capitales, como son: pedir cambios en el mundo del trabajo, advertir sobre el desempleo y la pobreza, reivindicar el papel del sindicalismo y de los movimientos populares, afirmar la necesidad de una reforma a fondo de la economía y ratificar que la propiedad privada es un derecho secundario que depende de un derecho primario entendido como «destino universal de los bienes».

En una primera mirada observamos que el mensaje del Papa está centrado en clarificar la situación de los más vulnerables, sin olvidar la dolorosa pérdida de empleos en 2020 con motivo de la pandemia. En efecto, hizo un diagnóstico certero al señalar que la falta de medidas de protección social frente al impacto del coronavirus ha provocado a escala planetaria un aumento de la pobreza, del desempleo y del subempleo, así como el crecimiento de la informalidad en el trabajo, el retraso en la incorporación de los más jóvenes al mercado laboral, el aumento del trabajo infantil, la inseguridad alimentaria y una gran exposición a la infección de muchos colectivos. Hizo, además, una referencia especial a las «mujeres de la economía informal» (vendedoras ambulantes y trabajadoras domésticas) particularmente afectadas por la crisis sanitaria. «La pandemia nos recuerda –dijo el Papa– que muchas mujeres de todo el mundo siguen llorando por la libertad, la justicia y la igualdad de todas las personas humanas».

El Papa se refirió también al riesgo de un virus peor que la COVID-19: la indiferencia egoísta. Por eso insistió en la necesidad de «garantizar que todos obtengan la protección que necesitan según sus vulnerabilidades: enfermedad, edad, discapacidades, desplazamiento, marginación o dependencia». Nos recordó que los sistemas de protección social deben «asegurar el acceso a los servicios sanitarios, a la alimentación y a las necesidades humanas básicas». Denunció la situación de los trabajadores que se encuentran «en los márgenes del mundo del trabajo (…) los trabajadores poco cualificados, los jornaleros, los del sector informal, los trabajadores migrantes y refugiados, los que realizan lo que se suele denominar el “trabajo de las tres dimensiones”: peligroso, sucio y degradante». Y abogó por un «nuevo futuro del trabajo fundado en condiciones laborales decentes y dignas, que provenga de una negociación colectiva y que promueva el bien común». Son, sin duda, palabras que no pueden ni deben dejarnos indiferentes, sino que tienen que movernos a la reflexión y a la acción.

Abilio Martínez Varea

Obispo Responsable del Departamento de Pastoral del Trabajo

25 Domingo del Tiempo Ordinario (19 de septiembre de 2021)

Necesitamos experimentar la gratuidad del amor que acoge a los más pequeños, a los más frágiles, y los coloca en el centro de la vida para mostrar que así acogemos a Cristo mismo. Necesitamos construir la fraternidad (eclesial y social) desde esa centralidad de los pequeños, de los pobres, de los más vulnerables. Solo de esa manera experimentaremos de verdad el amor de Dios por cada uno de nosotros y nosotras, tal cual es: gratuito, incondicionado, sin límite.

Tenemos ante nosotros el reto de construir, con la gracia de Dios, una comunidad fraterna que trastoque las maneras de vivir que priman en nuestro mundo.

Un fuerte abrazo, y ¡hasta mañana en el altar!

Huelga Climática Global 24 Septiembre 2021

El próximo día 24 de septiembre vamos a participar desde la Hoac de Málaga en la convocatoria realizada por La Alianza Malagueña por la Emergencia Climática y Ecológica, que tiene el fin de sensibilizar e incidir para que la sociedad malagueña sea consciente del estado de emergencia climática y ecológica en que se encuentra nuestra ciudad, provincia y planeta, y actuemos localmente de manera responsable.  Formamos parte de esta Alianza Climática y por ello os convocamos a tod@s a  participar.

La encíclica «Laudato Si» del Papa Francisco nos alerta y avisa de la necesidad de ayudar a la humanidad a comprender el daño que causamos al medio ambiente y a nuestros semejantes. «Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos» (#14). Francisco nos anima a toda la Iglesia a comprometerse y a «entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común.» (#3).

http://malagaemergenciaclimatica.org/