Asamblea Fiare Andalucía Oriental

El sábado 20 de noviembre se ha realizado en Granada la Asamblea de personas socias de Fiare Banca Ética de la zona de Andalucía oriental.

La asamblea, que ha servido para retomar la presencialidad y el encuentro después de casi dos años de pandemia, ha puesto de manifiesto que es posible construir un modelo alternativo y viable de banca al servicio de la justicia y del bien común gracias al compromiso continuado de las personas y entidades socias. En el encuentro se ha compartido el momento actual de la entidad. Una situación que va más allá de los números y las cifras, y que expresa que la viabilidad de este proyecto contracultural de entidad financiera es posible gracias no sólo a la profesionalidad y buen hacer de sus gestores en el plano financiero, sino sobre todo porque esta actividad se sustenta en un modelo de participación y construcción democrática y colaborativa de esta cooperativa de crédito. Hemos constatado, una vez más, que Fiare, nuestro banco, lo estamos construyendo entre todos y todas las personas e instituciones que hemos apostado por él. Porque no sólo somos clientes, sino socios y socias que tenemos voz, voto, participamos y somos tenidos en cuenta en la toma de decisiones. Personas y colectivos que luchamos y trabajamos por un mundo más justo, equitativo y sostenible, experimentamos que estamos construyendo un modelo de banca acorde con nuestros principios, pues el objetivo de colaborar en la transformación social desde la intermediación financiera se concreta en el día a día en la financiación a proyectos que están al servicio de la promoción de las personas y del medioambiente.


Además, nos alegra constatar como, sin ponernos de acuerdo, hemos confluido en este proyecto diversos militantes de la HOAC que junto a otros compañeros y compañeras, ponemos nuestro granito de arena para que esta banca cooperativa, democrática, participativa y al servicio de la justicia sea una realidad viable. Para terminar, volvemos a insistir en que la coherencia entre nuestros pensamientos y actuaciones cotidianas debe plasmarse en apuestas concretas que vayan más allá de las buenas intenciones y las buenas palabras, porque ese otro mundo posible y necesario sólo llegará desde la coherencia personal e institucional en la toma de las decisiones de cómo y de qué manera consumimos cada día. No podemos seguir haciendo el juego a una banca tóxica cuya única finalidad es el lucro y el máximo beneficio a toda costa, sin importarle lo más mínimo las consecuencias sobre las personas, los trabajadores/as, los pueblos y el medio ambiente de unas actividades financieras que podrán ser lícitas pero que desde luego son contrarias al bien común y al desarrollo de una vida plena.