Aportando esperanza junto a todas las mujeres

Desde la plataforma Iglesia por el Trabajo Decente de Málaga, venimos constatando de manera clara que el desempleo, el trabajo precario, la desigualdad en el acceso a un trabajo decente y la limitación al ejercicio de los derechos humanos que todo esto supone, son un atentado a la dignidad humana. Ante ello, este 8 de marzo queremos unirnos a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, como gesto y nueva oportunidad para acercarnos a la situación de desigualdad que viven miles de mujeres, especialmente en su relación con el trabajo y con el desempleo.

Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el 85% del personal que trabaja en las residencias de personas mayores y de personas en situación de dependencia, son mujeres. Estos espacios de trabajo han sido donde la actual emergencia sanitaria ha mostrado sus peores cifras de fallecimientos y de contagios entre trabajadoras. En paralelo, también la situación sanitaria está impulsando cambios en la organización laboral como el teletrabajo, limitándose al espacio del hogar e incorporando un erróneo discurso de conciliación. El teletrabajo tiene trampa para las mujeres: en casa, trabajando y asumiendo las cargas familiares.

De manera estructural, para las mujeres de Málaga la tasa de desempleo es siempre superior a la de los hombres. En el pasado mes de enero, el 60% de las personas desempleadas en la provincia son mujeres, mostrándose de nuevo como asignatura pendiente la igualdad real de oportunidades entre hombres y mujeres. Igual ocurre en la permanente brecha salarial que existe entre hombres y mujeres de forma general. En Málaga, según la Agencia Tributaria, dicha brecha se sitúa en torno al 28% de diferencia, lo que equivale a que ellas ingresan 3.929 € menos al año que sus compañeros trabajadores. En los últimos diez años las mujeres solo han visto recortar su brecha salarial en 723 euros.

Ante esta realidad y la que permanece invisible en el día a día de las desigualdades entre hombre y mujeres, como Plataforma Iglesia por Trabajo Decente queremos expresar nuestro compromiso a seguir trabajando para superar las diferencias vergonzosas que hoy siguen persistiendo. Y lo haremos denunciando cualquier tipo de discriminación contra las mujeres y promoviendo y aportando «criterios y modalidades nuevas a fin de que las mujeres se sientan no huéspedes, sino plenamente protagonistas de los diversos ámbitos de la vida social y de la Iglesia» (Audiencia a participantes de la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo de la Cultura. 7 de febrero de 2015). Al mismo tiempo, convocamos a toda la sociedad, a las organizaciones e instituciones y a la propia iglesia, que posibilitemos y hagamos viable la igualdad, mediante el reconocimiento efectivo del papel de la mujer y su protagonismo decidido tanto en la sociedad como en la iglesia.

Sigamos aportando esperanza junto a todas las mujeres.