La salud y la seguridad en el trabajo, un derecho fundamental

28 de abril, Día Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo

EL DATO

La Confederación Sindical Internacional (CSI), plantea con motivo del Día Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo que se celebra el 28 de abril, la necesidad de considerar un derecho fundamental la salud y la seguridad en el trabajo.

Nuestro país tiene unos datos de siniestralidad laboral muy preocupantes, encabeza los datos a nivel europeo. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 2,78 millones de personas mueren cada año por enfermedades y lesiones relacionadas con el trabajo, incluso antes de la pandemia. Eso significa que hay muerte relacionada con el trabajo cada 12 segundos.

En España, durante el año 2020, se registraron 505.528 accidentes de trabajo con baja. La mayoría se produjeron durante la jornada laboral, el 88,3 %. El resto tuvieron lugar durante el trayecto del domicilio al centro de trabajo o viceversa.

EL HECHO

La pandemia no ha provocado una crisis de salud en el lugar de trabajo, sino que ha hecho aflorar la falta de prevención y las carencias en salud laboral. Cada año mueren miles de trabajadores por estar expuestos a materiales peligrosos o por otras enfermedades que no son reconocidas como de origen laboral y no se tienen en cuenta en las cifras oficiales, pasa esto con el cáncer relacionado con el trabajo y las enfermedades circulatorias.

Por eso pedimos que la Seguridad y Salud en el trabajo sea un derecho fundamental y que se dote a los organismos pertinentes de presupuesto suficiente, para que las empresas puedan llevar adelante la nueva normativa y cursos para los trabajadores que sepan cómo deben comportarse en la prevención de Seguridad y Salud en el trabajo.

Cualquierpersona debería saber que tiene derecho a esperar que se haga todo lo necesario para garantizar su seguridad en el trabajo. “Resulta tan fundamental como la libertad sindical o la eliminación del trabajo forzoso, el trabajo infantil y la discriminación en el empleo”, aseguró la Secretaria General de la Confederación Sindical Internacional, Sharan Burrow.

LA REFLEXION

«Porque vivimos en un tiempo de explotación de los trabajadores; en un momento en donde el trabajo, no está precisamente al servicio de la dignidad de la persona humana, sino que es el trabajo esclavo. Debemos formar, educar a un nuevo humanismo del trabajo, donde el hombre, no la ganancia, esté al centro; donde la economía sirva al hombre y no se sirva del hombre. (…) La ilegalidad es como un pulpo que no se ve: está escondido, sumergido, pero con sus tentáculos sujeta y envenena, contaminando y haciendo mucho mal. Educar es una gran vocación: como san José adiestró a Jesús en el arte del carpintero, también vosotros estáis llamados a ayudar a las jóvenes generaciones a descubrir la belleza del trabajo verdaderamente humano» (Papa Francisco, 16-1-2016)

Los derechos de los trabajadores, como todos los demás derechos, se basan en la naturaleza de la persona humana y en su dignidad trascendente. El Magisterio social de la Iglesia ha considerado oportuno enunciar algunos de ellos, indicando la conveniencia de su reconocimiento en los ordenamientos jurídicos: el derecho a una justa remuneración; el derecho al descanso; el derecho «a ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física de los trabajadores y no dañen su integridad moral»(Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 301).

José Quero, militante de la HOAC de Málaga