30 Domingo del Tiempo Ordinario (24 de octubre de 2021)

En el orar de esta semana, esto es lo que nos recuerda el papa «El mundo se ve más claro desde las periferias» :

 “Ojos que no ven, corazón que no siente”, dice el refrán. Y esta es una de las verdades de nuestra vida. Si vivimos ciegos y sordos ante lo que nos rodea, terminamos por vivir en la insensibilidad, ante todo. Nada nos afecta. Podemos pasar de largo ante las personas y sus sufrimientos. Porque la mirada nos hace conscientes, y nos empuja a la responsabilidad fraterna… si miramos correctamente, si estamos situados donde debemos.

No es lo mismo mirar desde fuera, desde lejos, o desde arriba, que hacerlo desde dentro, desde la cercanía de la encarnación, desde abajo. «El mundo se ve más claro desde las periferias» recuerda el papa.

Necesitamos que la compasión de Dios nos salve. Un abrazo en Cristo Obrero y buena semana

La herencia de la pandemia

EL DATO

A finales de abril de 2020 la Encuesta COTS “Condiciones de trabajo, inseguridad y salud en el contexto del COVID-19”, concluyo que la situación generada por la pandemia había implicado un empeoramiento generalizado de las condiciones de trabajo y de los indicadores de salud de los y las trabajadoras asalariadas, hasta límites nunca antes cuantificados.

Un año después, la pandemia ha dejado en España casi 3,8 millones de casos y más de 80.000 muertes. A pesar de los enormes esfuerzos, más o menos exitosos, para controlarla y mitigar sus efectos negativos, a día de hoy nadie tiene claro cuál va a ser su impacto real sobre el empleo, las condiciones de trabajo, la salud y las desigualdades, una vez podamos pasar página de las medidas de prevención epidemiológica al alcanzar la inmunidad de grupo. Así lo concluye la nueva edición de la encuesta COTS 2021, realizada por el grupo de investigación POWAH de la Universitat Autònoma de Barcelona en colaboración con el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS-CC OO).

EL HECHO

Continuando con los datos proporcionados por la COTS 2021, podemos concretar en materia de salud laboral que:

  • Todavía hay personas que van a trabajar con síntomas de enfermedad porque su salario no cubre las necesidades básicas, aunque el porcentaje ha disminuido respecto al año pasado.
  • La inseguridad por el empleo y las condiciones de trabajo se sitúan en niveles muy similares a los del año anterior. Entre personas con problemas económicos estas inseguridades aumentan.
  • Un poco más de la mitad de las y los encuestados considera que su salud empeoró durante la pandemia. Igual que en el año anterior, el empeoramiento de la salud es más prevalente entre las mujeres y entre aquellas personas cuyo salario no permite cubrir las necesidades básicas.
  • El salario vuelve a ser determinante para la salud mental, entre aquellos que no cubre sus necesidades básicas el riesgo de mala salud mental alcanza un 73,8%.
  • Muchos participantes han experimentado problemas de sueño, pero cuando el salario no cubre las necesidades económicas básicas del hogar este porcentaje alcanza un preocupante 51%.
  • La exposición a alta tensión prácticamente no ha variado su frecuencia durante este año de pandemia y continúa afectando a casi la mitad de trabajadoras y trabajadores. La alta tensión es más prevalente en los puestos de trabajo que son una extensión del trabajo doméstico y del de cuidados, menos valorados socialmente y muchos de ellos ampliamente feminizados, evidenciando las desigualdades estructurales de clase y género y la falta de prevención de riesgos laborales en esos puestos.

Para Albert Navarro, miembro del grupo de investigación POWAH-UAB y coautor del informe, la cuestión de los salarios es fundamental y trasciende de un tema de justicia social: “Los salarios bajos generan enfermedad. Los sueldos que no permiten llegar a fin de mes, los alquileres altos; mantener eso en el tiempo y con intensidad genera problemas de salud”, asevera.

LA REFLEXIÓN

“Porque vivimos en un tiempo de explotación de los trabajadores; en un momento en donde el trabajo, no está precisamente al servicio de la dignidad de la persona humana, sino que es el trabajo esclavo. Debemos formar, educar a un nuevo humanismo del trabajo, donde el hombre, no la ganancia, esté al centro; donde la economía sirva al hombre y no se sirva del hombre.” (Papa Francisco, 16-1-2016)

Por todo ello desde la Hoac luchamos por un “Trabajo digno para una Sociedad Decente”

Jose Quero

Militante de la Hoac

29 Domingo del Tiempo Ordinario (17 de octubre de 2021)

Queremos reconocimiento, pero lo queremos, en el fondo, al estilo de este mundo; queremos que nos cuelguen las medallas que creemos merecer. ¡Qué poco tiene que ver esta manera de pensar con la de Jesús! ¡Qué poco tiene que ver esta manera de trabajar con la de Jesús! y, en el fondo, ¡qué poco tiene que ver esta manera de ser y vivir con la de Jesús!

El reconocimiento que Jesús nos ofrece pasa por el servicio sin condiciones y sin límites; pasa por la entrega de la propia vida por amor. Ese es el cáliz que hemos de beber. Nada hay nada que pudiéramos usar como excusa, como límite, desde el encuentro con Jesús, para entregar nuestra vida.

El amor fraterno sólo puede ser gratuito, nunca puede ser un pago por lo que otro realice ni un anticipo por lo que esperamos que haga. Por eso es posible amar a los enemigos. Esta misma gratuidad nos lleva a amar y aceptar el viento, el sol o las nubes, aunque no se sometan a nuestro control. Por eso podemos hablar de una fraternidad universal. (FT 228)

Un abrazo en Cristo Obrero. ¡Hasta mañana en el altar!

28 Domingo del Tiempo Ordinario (10 de octubre de 2021)

La pobreza no es condición del seguimiento sino consecuencia de este. A medida que nos vamos configurando con Jesús vamos haciéndonos pobres como Él. A medida que crecemos en la experiencia de la amorosa presencia de Dios en nuestra vida descubrimos cuánto de innecesario para vivir ese amor hay aún en nuestra vida, y cuánto nos merece la pena irnos despojando de esa carga. Nuestra vida cristiana es un camino de despojamiento progresivo, hasta quedarnos, como decía Rovirosa, con la única cosa de valor altísimo: Jesucristo. Esto es, sobre todo, un don de Dios.

Si no nos vamos despojando y empobreciendo para poder enriquecernos en Cristo, a lo mejor el seguimiento necesita afinarse

Un abrazo en Cristo Obrero. ¡Hasta mañana en el altar!

Málaga. Jornada Mundial por el Trabajo Decente. 7 de octubre 2021

Ahora más que nunca trabajo decente

Manifiesto de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente. Jornada Mundial por el Trabajo Decente. 7 de octubre 2021. (pdf)

Por séptimo año consecutivo, las organizaciones que integramos la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) celebramos y reivindicamos el trabajo como derecho y medio para desarrollarnos, crecer y realizarnos como personas en esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente.

El 9 de mayo de 2021 se puso fin al estado de alarma establecido en España el 14 de marzo de 2020 a causa de la COVID19. En plena pandemia hemos sido testigos e incluso sufrido (en primera persona o a través de familiares, amistades, etc.) la precariedad en el mundo del trabajo: personal de limpieza y sanitario sin Equipos de Protección Individual; las condiciones laborales y falta de medidas de prevención en riesgos para la salud de las trabajadoras de hogar; personas teletrabajando sin disponer de medios tecnológicos y dispositivos por parte de la empresa; trabajadores y trabajadoras que, a pesar de estar en ERTE se han visto obligados a teletrabajar desde casa; horas extras realizadas, además de otras precariedades laborales (hostelería, economía sumergida, falsos autónomos, contratos en prácticas, etc.) que precisamente por esa precarización no han podido acceder a ERTE o cualquier tipo de escudo social. Por otro lado, si hablamos de acceso al trabajo, el modelo de relaciones laborales actual no asegura acceder a un trabajo decente que permita atender necesidades básicas como llegar a fin de mes, conciliar la vida laboral y familiar, el acceso a la vivienda, la seguridad y salud laboral, la participación social, etc; hecho que afecta especialmente a jóvenes y mujeres, víctimas de una de las mayores tasas de desempleo, trabajos peor remunerados y elevada rotación, entre otros.

“Al ser jóvenes se llega a la conclusión de que nos podemos conformar con cualquier cosa/condición con el fin de poder ganar experiencia. Con esto me refiero a trabajar horas extra o realizar cierres con mucha más frecuencia de la acordada» (Rita, 20 años).

«Lo que más frustra y te hace sentir inseguridad es que te pidan experiencia pero no te den la posibilidad de conseguir esa experiencia, rechazándote desde el principio por ser joven». (Carmen, 23 años).

La nueva “normalidad” no puede ser la precariedad que venimos sufriendo desde antes de la pandemia. El trabajo es expresión de amor, de entrega, nuestra contribución singular y única a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, sin explotación ni opresión de ningún tipo; es nuestra apuesta por crear comunidad para conseguir que esté a la altura de la persona y su dignidad.  Hoy en día, persisten en el funcionamiento de la sociedad muchas formas de injusticia en el mundo, alimentadas por un modelo económico basado en el beneficio, que no duda en explotar y descartar a la persona; ante estas situaciones precisamos desarrollar una moral colectiva en la que defender el trabajo como expresión de la dignidad humana frente al individualismo y comodidad; medios y herramientas para conocer nuestros derechos laborales. Por eso, en esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente, desde ITD reivindicamos:

  • Que el Estado ponga todas las herramientas y medios humanos necesarios para asegurar el cumplimiento de la normativa sobre las condiciones de trabajo y prevención de riesgos laborales. Haciendo hincapié en las condiciones infrahumanas en las que siguen viviendo muchas personas trabajadoras temporeras en asentamientos de zonas hortofrutícolas.
  • Asegurar un empleo de calidad en los sectores privado y público; disminuyendo la contratación temporal y parcial e impulsando la contratación indefinida y la jornada completa.
  • Medidas de orientación y formación, no solo para personas desempleadas, sino accesibles a todas las personas trabajadoras, especialmente para aquéllas que sufren subempleo y precariedad en el empleo.
  • La subida del Salario Mínimo, para que se ajuste a las necesidades vitales de la sociedad actual, y que familias sin ingresos tengan una defensa real y la posibilidad de salir adelante; con especial atención a los posibles perceptores del IMV que no pueden acceder a esa cobertura a causa de las trabas administrativas.
  • Modificar el Reglamento de Extranjería para evitar la caída en situación de irregularidad sobrevenida de las personas migrantes.

“En una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo”. (Fratelli tutti 162) Como movimientos de Iglesia trabajamos en equipo con el fin de visibilizar el derecho del trabajo decente; que sea una realidad real en la vida de las personas y respete nuestra casa común. Os animamos a participar en los actos reivindicativos y celebrativos en todas las plazas y parroquias de las diócesis, en su organización y difusión.

27 Domingo del Tiempo Ordinario (3 de octubre de 2021)

En esta semana el Orar nos invita a hacernos niños, volver a vivir esa confianza original para poder acoger toda su riqueza de humanidad. Y necesita una comunidad de hombres y mujeres comprometidos con el amor a fondo perdido que lo haga palpable, concreto y visible. Estamos convocados a ser la comunidad alternativa y fraterna que se necesita para que el mundo crea.

Soñemos juntos el cuidado de unas y otros, el cuidado de la creación.

Un abrazo en Cristo Obrero. ¡Hasta mañana en el altar!