11 Domingo del Tiempo Ordinario (13 de junio de 2021)

En el imperio de la eficiencia y la eficacia, de la productividad, en que se ha convertido nuestro mundo, -en el que solo importan los resultados, aunque los costes humanos sean excesivos, y queremos frutos inmediatos, incluso en la propia misión de la Iglesia- nos resulta difícil aceptar la dinámica vital que nos propone Jesús en este evangelio. Una dinámica que es proceso porque es vida, que es paciencia, que es confianza, que es acogida gratuita, que es espera y esperanza y, sobre todo, convicción de que Dios sigue actuando por medio de su Espíritu en la historia humana.

Nos pasa como a los discípulos, que nos cuesta entender la Palabra, y necesitamos volver al Señor, dejar que nos la explique una y otra vez.

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Trabajo, compasión y ternura, la verdadera revolución

Os recordamos que este próximo viernes 11 de junio a las 19:00h celebraremos el acto final de la campaña que estamos desarrollando en la HOAC de Andalucía y Canarias bajo el lema TRABAJO DIGNO PARA UNA SOCIEDAD DECENTE: “Trabajo, compasión y ternura, la verdadera revolución”.

Para poder acceder a la sala telemática es necesario inscribirse en el enlace que os facilitamos junto a la tarjeta de invitación. 

Si sois un colectivo u organización, os agradeceríamos que nos comuniquéis vuestra asistencia. Lo haremos saber a los dinamizadores del acto para que informen a los participantes de vuestra presencia. También podéis remitirnos una breve nota o saludo.

https://us02web.zoom.us/meeting/register/tZwpcOqppz0vGdTNJjf2v7ix4wW2dYQCGGtY

Cursos de Verano 2021

📢 www.hoac.es/cursos

Con el título «Trabajo decente y amistad social en la era pos-COVID» la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) organiza una nueva edición de los Cursos de Verano. Un espacio de reflexión, profundización, diálogo y convivencia al que te invitamos para disfrutar y convivir en un clima de acogida y fraternidad.

En esta ocasión, los cursos se desarrollarán desde el 12 hasta el 17 de julio, telemáticamente en la plataforma Zoom.

Fatiga pandémica

El hecho

El otro día, hablando con una amiga que es auxiliar de enfermería, me di cuenta de lo agotados que están nuestros sanitarios con la carga de trabajo diaria que soportan en el hospital.

Me habló de EPIs que se han vuelto más incómodas porque, toda protección es poca pero, no les facilita la tarea, les sofoca, les agobia, les asfixia. “Yo también necesitó oxígeno para respirar bajo estas mascarillas”

Me comentó del incremento de pacientes y el descenso de sanitarios, pues ellos desean poder tratar a todas las personas sin discriminar si su afectación es causa o no de la pandemia. Este aumento de tareas les lleva al agotamiento físico y psicológico, muchos acaban por darse de baja y se convierten en nuevos pacientes.

También me dijo que le desespera ver la irresponsabilidad de tantas personas, en las calles sin guardar la distancia de seguridad, sin mascarillas, etc… “no somos héroes y no lo pretendemos, necesitamos ayuda.”

El dato

Indagando sobre comportamientos poco responsables y el agotamiento que conllevan en los profesionales de la salud me he topado con el término “fatiga pandémica”. La OMS lo define como la “los sentimientos de desmotivación que siente la población sobre el seguimiento de los comportamientos recomendados para protegerse y proteger a otros del virus”.

La OMS propuso además distintas formas de hacerle frente, como mantener una alimentación saludable y un sueño correcto, no olvidar la importancia de hacer ejercicio o actividades que reduzcan el estrés, mantener el contacto social y limitar las noticias relacionadas con la pandemia porque el exceso puede crear emociones negativas que nos lleven a la frustración y el agotamiento.

Pero si concretamos en la sanidad es la SEE (Sociedad Española de Epidemiología) quien ha publicado una carta donde nos cuenta que “esta fatiga epidemiológica ha venido causada por la sobrecarga de trabajo, por las condiciones en las que se debe realizar, por la incomprensión de su función, por la responsabilización que determinadas personas o instituciones han querido, interesadamente, hacer sobre quienes trabajan como técnicos en la vigilancia y control de la pandemia, y por la prolongación en el tiempo de todos estos condicionantes” sin que se haya hecho nada para cambiarlo.

La conclusión

Parece que se nos olvida que este virus sigue afectando a todo el mundo, que los sanitarios siguen trabajando para que el COVID no nos arrebate a más personas. Ya no reciben aplausos y no los quieren, sólo piden ayuda para seguir haciendo su trabajo, porque todos somos necesarios.
O en palabras del Papa Francisco: “Fuimos capaces de reconocer cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes que, sin lugar a dudas, escribieron los acontecimientos decisivos de nuestra historia compartida: médicos, enfermeros y enfermeras, farmacéuticos, empleados de los supermercados, personal de limpieza, cuidadores, transportistas, hombres y mujeres que trabajan para proporcionar servicios esenciales y seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas… comprendieron que nadie se salva solo” (encíclica Fratelli tutti).

SALIMOS A LAS CALLES EL 5J Por la Justicia Social, Ecológica y Climática

Con motivo del Día de Mundial del Medio Ambiente, la HOAC de Málaga vamos a responder a la convocatoria de concentración que mañana sábado nos hace la plataforma “Rebelión por el Clima” frente a la crisis climática y ecológica que tendrá lugar en Málaga a las 19:30h en calle Larios, al igual que en más de cuarenta localidades españolas y en otras ciudades europeas.

El Papa Francisco nos anima a construir amistad social para construir «un mundo más justo y fraterno en sus relaciones cotidianas, en la vida social, en la política y en las instituciones» (Fratelli tutti,6). Es momento de que “soñemos como una única humanidad” en la que somos “todos hermanos” (Ft 7-8). Por ello, nos unimos a estas diversas organizaciones e instituciones para actuar en coherencia con lo que plantea el Papa Francisco en la Encíclica “Laudato Si” y en línea de lo planteado en la Tercera prioridad del Plan Pastoral de nuestra diócesis.

Entre diversos carteles que mostraremos con frases textuales de la Encíclica “Laudato Si”, el lema principal que vamos a visibilizar es el que nos propuso el Papa Francisco y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral para este Año Especial de Aniversario de la Laudato Si’ con motivo de la celebración del quinto aniversario de la encíclica: “Sabemos que las cosas pueden cambiar” (Laudato Si’ 13)

Hacemos nuestras también estas palabras recogidas en el comunicado hecho público por dicha plataforma https://2020rebelionporelclima.net/5jtransformacionjusta/ no solo por ser profundamente humanas y justas, sino porque coinciden plenamente con los planteamientos de la encíclica y con nuestro ser e identidad cristiana:

“La crisis sanitaria y económica ha evidenciado la vulnerabilidad de un sistema económico globalizado, la fragilidad de las cadenas de producción en situaciones de estrés y las dificultades para generar respuestas a corto plazo en un sistema guiado únicamente por el beneficio económico, cuyas consecuencias son, entre otras, el incremento de la desigualdad y la precarización. El deterioro acumulado de los servicios públicos, entre ellos el sistema público de salud, ha entorpecido la compleja respuesta a la crisis sanitaria, demostrando que los recortes matan. El confinamiento ha provocado pérdidas de empleo, ERTEs y situaciones de riesgo económico para buena parte de la población. Esta situación solo va a agravarse en las próximas semanas y meses, cuando la crisis económica golpee de lleno, según todos los pronósticos.”

“El momento de actuar es ahora (…) No se puede volver a la antigua normalidad porque ese era el problema. La salida a la crisis debe apoyarse en los sectores y actividades de cuidados, servicios públicos y cultura, y apostar por la transición ecológica en todas sus vertientes: agricultura ecológica, ahorro y eficiencia energética, renovables, reducción de residuos y economía circular. Al mismo tiempo, debe ser una transición justa, en lo laboral, lo económico, lo social y también en el respeto al resto de seres vivos con los que compartimos el planeta.”

“Salir de esta crisis con responsabilidad implica reconstruir la economía poniendo la vida en el centro.”

Animamos a toda la comunidad cristiana de la diócesis de Málaga a salir, unirnos y hacernos presentes como Iglesia en esta llamada al Cuidado de la Casa Común “proponiendo una forma de vida con sabor a Evangelio” (Fratelli tutti, 1).

Corpus (6 de junio de 2021)

Quizá una de las cosas que más echamos de menos en estos largos meses de restricciones por la pandemia es sentarnos a comer juntos, compartir la comida, hacer fiesta en torno a la mesa y la sobremesa. Experimentarnos compañeros. La palabra compañero viene del latín y deriva de «comedere » (comer) y «panis » (pan) en relación de «comer del mismo pan». Las palabras «acompañar» y «compañía» tienen esa misma raíz. … Compañero es aquel que comparte habitualmente el pan, y si comparte el pan, comparte la vida, la conversación, los desafíos.

Comulgar el cuerpo de Cristo -su pan- nos hace Iglesia, miembros de su Cuerpo: todos comemos del mismo pan. Y nos hace servidores, compañeros, de la humanidad herida.

¡Hasta mañana en el altar, compartiendo un mismo pan, construyendo un mismo Cuerpo!

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Las ‘kellys’: el trabajo duele más tras la pandemia

https://www.rtve.es/noticias/20210527/kellys-trabajo-duele-mas-tras-pandemia/2094860.shtml

Hace apenas tres años, la movilización de las camareras de piso de los hoteles despertó una enorme ola de solidaridad en España. Los políticos se hacían fotos con ellas y les devolvían a cambio promesas de mejoras. El entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, llegó a recibirlas en la Moncloa. Pero tres años son mucho tiempo si entre medias sucede una pandemia: la COVID-19, que ha paralizado al sector turístico, también ha ensordecido las reivindicaciones del gremio. Las ‘kellys’, las-que-limpian las habitaciones, se debaten ahora entre el miedo a los dolores propios su oficio y la necesidad de retomarlo cuanto antes. «A mí me llaman mañana y el dolor que tengo me da igual. Me tomaré las pastillas que haga falta. Me tengo que poner a trabajar», dice Luz, camarera de piso desde hace una década en la malagueña Costa del Sol.
Las cifras son elocuentes. En temporada alta, en España trabajan unas cien mil camareras de piso. En abril, el 90% estaban en el paro o en ERTE, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo. Muchas se han ido reincorporando desde entonces, a medida que los hoteles han reabierto sus puertas, pero Comisiones Obreras calcula que unas 40.000 siguen esperando que suene el teléfono. Luz lleva sin trabajar, sin empujar el carro, desde el año pasado, aunque las secuelas no la han abandonado. «Llevo tres meses con una bursitis en el hombro izquierdo. Me he cortado el pelo porque no me lo puedo recoger», explica.
“»Todas padecemos de fascitis plantar, de artrosis, de lumbalgia. Cuando empecé en esto, no sabía que las pestañas dolían»“
El trabajo de las ‘kellys’ es el pilar en el que se sustenta el sector turístico: una habitación limpia y, ahora también, desinfectada. Una tarea repetitiva y exigente —levantar camas, cargar toallas, limpiar cristales— que se hace a toda velocidad, sin respiro, para que el complejo mecanismo del hotel funcione puntual. Para que las habitaciones estén listas a la hora. «Piernas, brazos, pies. Todas padecemos de fascitis plantar, de artrosis, de lumbalgia. Cuando empecé en esto, no sabía que las pestañas dolían», relata Inma, que acaba de volver a la faena que ejerce de forma subcontratada desde hace once años.
Ana, medio siglo en el mismo hotel malagueño, tiene un parte de lesiones aún más extenso: «Tengo los manguitos rotadores afectados, con infiltraciones; lumbalgia; bursitis en las caderas; en las manos, el túnel carpiano infiltrado; y los pies, deformados y con hongos, de las aguas sucias, de meterme en los platos de ducha con el agua caliente». En sus años de oficio, Ana ha ordenado y limpiado más de 200.000 habitaciones y ha hecho medio millón de camas. Mientras, veía a la Costa del Sol crecer hasta convertirse en un polo turístico mundial a la vez que carga de trabajo se iba haciendo más pesada. «Nos fueron metiendo más habitaciones. Todo son espejos, cristales, mamparas de baño que parecen puertas. Y eso se hace en el mismo tiempo que teníamos antes». A sus 62 años, Ana quiere jubilarse cuanto antes —»ya no sirvo para nada»— pero si lo hace ahora, perdería una cuarta parte de su pensión. La pandemia ha hecho su carro aún más pesado. «Le temo a entrar a trabajar, es un estrés constante. Aparte de la limpieza, cuando terminas, tienes que volver a entrar para desinfectar todo el hotel». «Ponte y quítate guantes cada vez que entras en una habitación, separa la ropa en bolsas…La carga laboral es tremenda», coincide Inma. 
Las movilizaciones mejoraron sus condiciones, pero queda mucho por hacer
La gran movilización de las ‘kellys’ no fue en vano. En 2018, la Seguridad Social instruyó a las mutuas para que reconocieran como enfermedades profesionales tres patologías propias del gremio: síndrome del tunel carpiano (entumecimiento de manos y dedos); bursitis (inflamación de articulaciones) y epicondilitis (sobrecarga de los tendones del codo). Pero Trini sufre todas esas y algunas más y denuncia que las mutuas suelen ignorar esa instrucción y forzar a las afectadas a entablar un proceso judicial que no siempre pueden permitirse.
A sus 58 años, Trini está retirada por incapacidad permanente, pero con la prestación mínima, la correspondiente a enfermedades comunes. «Esto es todo mío, de nacimiento, no tiene que ver con que haya estado 30 años en un hotel», ironiza.
La revuelta de 2018 también propició que se enmendaran muchos convenios provinciales —dos de cada tres, según CCOO— para paliar otro problema: la precariedad de las camareras de empresas subcontratadas. En Málaga, el convenio obliga a pagarles lo mismo que a las de plantilla del hotel: hasta 1.566 euros brutos al mes en catorce pagas. «Una nómina interesante en un colectivo cuyo nivel de formación no es de los más altos de una empresa hotelera», subraya José Carlos Escribano, vicepresidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (AEHCO).
Pero Trini, subcontratada, sostiene que hay truco. «Hay rendijas por las que los empresarios se escurren. Las empresas multiservicios (externas) no te contratan a jornada completa, sino por cuatro o seis horas. De forma que te pagan menos, pero la carga laboral es la misma que si fuera completa», dice. «El convenio dice que tienen que cobrar lo mismo y si no se cumple, hay que denunciarlo», replica Escribano, «En todo caso, (lo que dicen las ‘kellys’) no es una práctica habitual». «El 95 por ciento de las multiservicios lo hacen así», insiste Inma.
“»Las externas no te contratan a jornada completa. Así, te pagan menos, pero la carga laboral es la misma»“
Difícil contrastar quién tiene razón porque la práctica denunciada por Inma es un fraude ley, parte de esa dimensión oscura, informal, del mercado laboral español, sobre el que no hay datos oficiales. Como esta otra opinión que Inma arroja convencida: «La inspección laboral no funciona».
La distinta percepción entre patronal y trabajadoras se traduce en un pulso muy concreto, uno que se tiene que dirimir entre Gobierno, sindicatos y CEOE en el marco de la reforma laboral: ¿hay que prohibir las subcontrataciones en casos como este, cuando afectan a actividades esenciales de una empresa? Las asociaciones de ‘kellys’, como Unión Kellys Málaga —de la que forman parte todas las entrevistadas en este reportaje—, dicen sí. Los hoteleros dicen no. «El mercado es cada vez más flexible, te obliga (a hacer movimientos de personal) con poco tiempo de reacción», argumenta Escribano.
La otra gran demanda de las uniones de ‘kellys’ tampoco suscita consenso: reducir la carga laboral. «No tengo la sensación de que estén al límite. Habría que preguntarle camareros, cocineros, con recepcionistas, todos tendrán sus propias quejas», dice Escribano. «El empresario no se entera de lo que pasa en las habitaciones», replica Ana. Con todo, camareras y hoteleros de la Costa del Sol sí tienen una petición común para la administración: un plan de prejubilaciones que permita retirar a las trabajadoras de mayor edad sin merma de su pensión. «Como el de los mineros», dice Ana, que desea y teme a la vez la llegada de los turistas tras la pandemia. «La cosa va a ir a peor», augura Trini.