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Servir a Dios y al dinero

02/10/2013. Fuente: Diócesis. Noticia leída 1397 veces.

La crisis económico-social que padecemos está provocada por malos administradores que han preferido poner sus propios intereses por encima de las necesidades completas de las personas.

El Evangelio de este domingo pasado concluye de una manera rotunda: “no podemos servir a Dios y al dinero”. Si el dinero ha ocupado el lugar de Dios, pecamos de idolatría; negando a Dios, poniendo al dinero en su lugar, también negamos a la persona humana y la moral. Si nos convertimos en servidores del dinero, las relaciones humanas quedan viciadas y la única moral que nos sirve es la de acumular la cosas que nos son innecesarias generando injusticia tras injusticia.

La consecuencia de ponernos al servicio del dinero es la de convertirnos en malos administradores de la riquezas que nos han sido dadas. La crisis económico-social que padecemos está provocada por malos administradores que han preferido poner sus propios intereses por encima de las necesidades completas de las personas. El paro, los contratos laborales temporales, la reducción del poder adquisitivo de los pensionistas, los despidos improcedentes,…, no tienen otra causa que la de poner por encima de la persona y por encima de Dios, los llamados intereses del capital, que no son otros que los del dinero.

Puede parecer paradójico y extraño que Jesús alabe al administrador injusto. Y es cierto; pero la intención es la de hacernos ver cómo los que manejan los asuntos mundanos son astutos cuando quieren conservar su puesto; del mismo modo debemos ser astutos los “hijos de la luz” para manejar los asuntos de Dios. Y una advertencia: si los cristianos no somos capaces de ser fieles en el manejo de las cosas mundanas, como el dinero, al que califica de injusto, ¿cómo vamos a ser de fiar en los asuntos importantes como los del Espíritu?

Alguno puede tener la tentación de decir que él es sólo un sujeto pasivo de la mala administración, pero en asuntos de economía y de política todos, como cristianos, somos responsables. El Papa Francisco lo recordaba este lunes: “…yo soy responsable de su gobierno y tengo que hacer lo mejor para que gobiernen bien y debo hacer lo mejor por participar en la política como pueda. La política –dice la D.S.I.- es una de las formas más elevadas de la caridad, ya que es servir al bien común. Yo no puedo lavarme las manos”
 

José Luis Fernández Orta, presidente de la HOAC en Málaga

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