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Pastoral Obrera
¿Cómo está afectando la situación actual de crisis a las mujeres?
Día Internacional de la Mujer Trabajadora

05/03/2009. Fuente: Pastoral Obrera Málaga. Noticia leída 442 veces.

El día 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. La celebración de este día nos vincula de manera especial con la historia, la vida y la lucha de las mujeres en todo el mundo.

El día 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Un día en el que recordamos aquel 8 de marzo de 1908, cuando 129 trabajadoras morían abrasadas en la fábrica “Cotton” de Nueva York, por defender sus derechos. La celebración de este día nos vincula de manera especial con la historia, la vida y la lucha de las mujeres en todo el mundo.

Es importante destacar los avances que en estos años se han producido en la defensa y el reconocimiento de los derechos de las mujeres, todo lo que las mujeres han aportado y aportan en la construcción de un mundo más justo. Pero hoy, sigue siendo necesario denunciar las desigualdades que viven y sufren muchas mujeres en nuestros barrios y pueblos, en nuestro mundo. La realidad de tantas mujeres a las que no se permite ocupar el lugar que realmente les corresponde, a las que en muchas ocasiones se recorta su participación a nivel político, económico, social, laboral. Mujeres víctimas de los malos tratos. Mujeres que han perdido incluso la vida a manos de sus compañeros. Especialmente recordamos a las mujeres del tercer mundo: cerca del 70% de los 1.300 millones de pobres son mujeres. La pobreza tiene rostro de mujer, joven, inmigrante.

En el contexto actual de crisis económica el papel de la mujer está siendo decisivo. En estos momentos. El trabajo de la mujer ya no es sólo una ayuda al salario principal del marido. El empuje de las mujeres saca a flote a familias en crisis dado que, aunque la destrucción del empleo masculino ha sido mayor (la tasa de paro masculino por primera vez supera al femenino) según los datos de población activa, hay una realidad que no aparece en las estadísticas.

Esta situación deja en manos femeninas las riendas de la economía doméstica en miles de hogares. Ellas son las que salen a la calle ahora a buscar empleo ingresando en las listas fundamentalmente del empleo sumergido para poder llevar dinero a casa. A esto hay que unir el ámbito del hogar, un trabajo doméstico imprescindible que está fuertemente desprestigiado; la mayoría de las mujeres asalariadas tienen que soportar una doble jornada: extradoméstica y doméstica; la atención a los pequeños, a los ancianos y a los enfermos sigue recayendo sobre ella. La conciliación de la vida familiar y laboral es imposible porque el sistema productivo neocapitalista se mueve en unos valores totalmente contradictorios e irreconciliables con los valores de la vida familiar.

Esta no es la incorporación al mundo laboral que tantas mujeres han soñado a lo largo de la historia porque no significa que la mujer mejore sus condiciones laborales. Las condiciones laborales de las mujeres tenían muchas asignaturas pendientes pero las mujeres se enfrentan ahora a tener que aceptar trabajos poco estables y cualificados, mal remunerados y en muchas ocasiones bajo la economía sumergida, dado que si ella no mantiene a toda costa ese puesto laboral dejaría de entrar dinero para sostener las necesidades familiares.

El sector más feminizado ha sido siempre el servicio doméstico, pero también en este tipo de empleo se han perdido puestos de trabajo. Según el INEM, el año 2008 cerró con 119 mujeres más en las listas de empleo solicitando este tipo de puesto.

Según datos de Cáritas Diocesana, la mayoría de las solicitudes familiares provienen de las mujeres, sobre todo en familias de mediana edad o mayores. Son ellas las que dan la cara para pedir prestaciones, ayudas y entrar en las bolsas de empleo. “Cuando hay hijos, la mujer toma la iniciativa en estos casos y acude adonde haya que acudir”.

Como seguidores y seguidoras de Jesús en medio del mundo obrero queremos vivir este 8 de marzo como una invitación a mirar lo que les pasa a las mujeres, sobre todo a las más pobres, como lo hace Dios, Padre y Madre: Con misericordia. Buscando la justicia que hace posible una vida digna.

“...protegiendo la vocación propia de la mujer, y al mismo tiempo reconocer su independencia cuanto persona y la igualdad de sus derechos a participar en la vida económica, social, cultural, política...” (Octogesima Adveniens, 13).

Hagamos que el significado de este día entre en nuestras casas, en nuestros barrios y pueblos, en los lugares de trabajo, allí donde nos movemos, en las instituciones sociales y políticas, en la Iglesia. Salgamos a la calle en esta jornada de lucha por la dignidad y la igualdad de las mujeres en todo el mundo a compartir desde la cercanía y la fraternidad los gozos y las fatigas de cada día para construir nuevos caminos que hagan de este mundo un Reino lleno de justicia, libertad y amor para todas.

Mujer
que luchas, trabajas y amas,
descubre y aprovecha los caminos,
recoge las mañanas,
entierra los silencios,
desátate las manos,
rompe ya esas cadenas
que la vida es empinada
y a fuerza de subirla
se hace más humana.


Fátima y Mohamed, un ejemplo de lucha contra la crisis

Fátima y Mohamed Hassam son un matrimonio de inmigrantes marroquíes que llevan en España más de 10 años. Ya tienen sus papeles, y sus tres hijos (12, 9 y 4 años) tienen nacionalidad española.

Son buenos vecinos, integrados en el barrio y participan de la Asociación de Padres del colegio de sus hijos. Pero, al igual que a otros muchos vecinos españoles, les está afectando la crisis. “El que traía dinero a casa era Mohamed…” – nos comenta Fatima – “…pero desde que el trabajo en la obra está bajando, se ha quedado en paro”. Mohamed es carpintero, y ha estado buscando trabajo, pero con la crisis cada día hay menos posibilidades.

En una situación como esa, la desesperación empezó a cernirse sobre el hogar de los Hassam, y más aún cuando hablamos de una familia numerosa. “Yo quise ponerme a trabajar…”- se lamentaba Mohamed – “… y tuve que ver cómo mi esposa se veía forzada a trabajar limpiando en las casas de otras personas, y eso me hacía sentirme inútil”. Al cabo de un tiempo en esta situación comenzaron a plantearse alguna solución que pudiese implicarlos a los dos y que tuviese una cierta estabilidad.

Fue entonces cuando se nos ocurrió abrir la Frutería” – comenta Fátima – “Con lo poco que nos quedaba en el banco y las ayudas de la familia y algunos amigos, conseguimos el dinero suficiente para alquilar el local, pintarlo y comprar la báscula y el género suficiente para abrir la tienda”.

Desde ese momento – hace ya casi un año – las cosas empezaron a ir mejor…”- nos cuenta Mohamed – “… pero tampoco fue la solución definitiva; había que recuperar la inversión y poder empezar a vivir del negocio, y no era tan fácil como creíamos al principio”. Hay que comentar que el barrio en el que vive la familia Hassam es un barrio obrero, con más de 40 años de historia, y prácticamente poblado por parejas jóvenes que se han comprado el piso que pueden pagar (se están vendiendo algunos pisos en torno a los 25 millones de las antiguas pesetas) y por inmigrantes, que viven alquilados. Además, frente al local hay un supermercado, contra cuyas ofertas tienen que competir.

No podemos quejarnos, porque tampoco nos va tan mal” – comenta aún ilusionada Fátima – “En este barrio todavía hay buena gente que viene a comprarnos a nosotros aunque tengan que pagar un poco más”.

Dejamos a los Hassam en su tienda, mientras Fátima se preparaba para ir a recoger a los niños al colegio. Esperamos que les vaya muy bien y confiamos en que otras muchas familias que están en la misma situación puedan encontrar solución a sus problemas. Sólo les deseamos que, al menos, se enfrenten a su situación con la misma ilusión, determinación y esperanza en salir adelante como nos han demostrado los Hassam.

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