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Siniestralidad Laboral
Carta Pastoral "El Trabajo es para la Vida"
NO a la Siniestralidad Laboral

16/11/2008. Fuente: Obispado de Cádiz y Ceuta. Noticia leída 385 veces.

Una vez más, la Iglesia del Señor que peregrina hacia el reino en Cádiz y Ceuta, desea hacerse eco de las necesidades y angustias no sólo ya de los que no tienen trabajo sino, también, de los que tienen trabajo y padecen los mal llamados accidentes laborales.

CARTA PASTORAL

EL TRABAJO ES PARA LA VIDA

NO A LA SINIESTRALIDAD LABORAL

Mis queridos diocesanos:

Una vez más, la Iglesia del Señor que peregrina hacia el reino en Cádiz y Ceuta, desea hacerse eco de las necesidades y angustias no sólo ya de los que no tienen trabajo sino, también, de los que tienen trabajo y padecen los mal llamados accidentes laborales.

1. Sensibilización

En este sentido, junto con otras diócesis, nos unimos a la sensibilización iniciada por los Movimientos Apostólicos Obreros y Secretariados Diocesanos de Pastoral Obrera y el Movimiento HOAC a favor de la salud en el trabajo y en contra de la siniestralidad.

Con ocasión de la Jornada internacional de la salud y seguridad en el trabajo hacemos una llamada a todos para que, desde la Administración, las Empresas y Sindicatos y los mismos trabajadores, se cumplan las leyes de prevención existentes y se pongan cada vez más medios para lograr las mejores condiciones laborales desde el propio contrato de trabajo hasta los aspectos de seguridad e higiene.

2. El trabajo es para la vida

La Palabra de Dios y la Doctrina Social de la Iglesia iluminan nuestra mirada, valoración y actuación ante la situación en la salud laboral.

Las personas somos hijos de Dios y, por ello, la vida de toda persona es un valor sagrado. Todos los cristianos debemos implicarnos en la defensa de la vida en el trabajo, porque el compromiso al servicio de la vida obliga a todos y cada uno. Es una responsabilidad propiamente eclesial, que exige la acción concertada y generosa de todos los miembros y de todas las estructuras de la comunidad cristiana. Recordamos que, para defender la vida, es necesario que se reconozca la justa escala de valores, la primacía del ser sobre el tener, de las personas sobre las cosas (cf. CEE, Nota ante la Jornada Internacional por la salud laboral, Defensa y promoción de la vida en el trabajo, 07-04-2000).

La Iglesia se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia, participa de los gozos y de los sufrimientos de la comunidad humana en la que vive inserto. Por ello no puede permanecer insensible a los grandes problemas humanos, como en este de la siniestralidad laboral.

3. Una situación que clama al cielo

Según el índice general de Accidentes de Trabajo, entre enero y mayo de 2008:

- En España han ocurrido un total de 640.138 accidentes laborales de los cuales 767, han sido mortales.

- De ellos, 110.234 accidentes han ocurrido en Andalucía, siendo 129 los que han sido mortales.

- De estos accidentes laborales ocurridos en Andalucía, 16.565 han sucedido en la provincia de Cádiz. Habiendo sido 20 los trabajadores fallecidos, y uno en Ceuta.

Hay que reconocer que para erradicar los accidentes de circulación, muchos de los cuales son en realidad accidentes de trabajo, estamos asistiendo a un esfuerzo inmenso de las administraciones implicadas, que poco a poco va dando resultados. ¿Por qué no hacer lo mismo en lo relativo a los accidentes de trabajo?

4. Mal llamados accidentes laborales

La verdad es que seguimos sufriendo la misma media de accidentes de trabajo año tras año. Los mal llamados accidentes laborales se pueden evitar. Ante esta situación social es necesario cumplir y hacer cumplir la leyes y generar un nivel de conciencia colectiva tal que resulte insoportable convivir cada día con este drama, que tanto sufrimiento está trayendo a los trabajadores y trabajadoras y a sus familias, porque la persona, imagen de Dios, debe ser la medida de todo; ella y su seguridad han de ser lo primero, por encima de cualquier otra consideración, interés o beneficio.

5. Defensa del trabajo

Considero que la salud laboral es sobre todo una cuestión de justicia, los accidentes de trabajo son un problema de todos, y solidariamente se han de crear iniciativas por parte de las administraciones e instituciones públicas y privadas, a fin de que este arduo problema sea efectivamente erradicado, porque ¡el trabajo es para la vida!! ¡Ni un muerto más!

Ante esta situación de los accidentes de trabajo y de las enfermedades laborales, queremos proclamar que la gloria de Dios es que las personas vivan y que el trabajo es para la vida.

6. Por un trabajo sin víctimas

La situación de la salud laboral exige trabajar activamente por un trabajo sin víctimas, en defensa de la vida. Para ello es necesario colaborar de distintas maneras:

- Evitar muchos de los accidentes y enfermedades profesionales, porque son provocados por condiciones de trabajo que ponen innecesariamente en riesgo la salud de los trabajadores.

- Crear conciencia entre los trabajadores y en el conjunto de la sociedad de la gravedad del problema.

- Fomentar el conocimiento de los derechos y obligaciones de los trabajadores respecto a la salud laboral para exigir rigurosamente su respeto y cumplimiento en los lugares de trabajo.

- Fomentar la cultura preventiva de la salud laboral, para lo cual es fundamental la información y formación de los trabajadores, en su participación en la forma de organizar el trabajo en la empresa y la presión social que lo haga posible.

- Favorecer en el seno de cada comunidad eclesial que se conozcan estas situaciones y se asuman las responsabilidades derivadas de la defensa y promoción de la vida, también en el campo de la seguridad y salud en el trabajo. Igualmente debemos ejercer la caridad cristiana acompañando y ayudando a la familia de los accidentados. Como dijo Jesús: En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis (Mt 25,40). El trabajo es para la vida.¡No a la siniestralidad laboral!

Reza por vosotros, os quiere y bendice,

+ Antonio Ceballos Atienza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Cádiz, 10 de noviembre de 2008.

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