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Internacional
¿A quién beneficia la nueva guerra en el Congo?

02/11/2008. Fuente: Federación de Comités de Solidaridad con África Negra. Noticia leída 415 veces.

Dos años después de celebradas unas elecciones libres, democráticas y trasparentes en la República Democrática del Congo (RDC), el pueblo congoleño sigue viviendo una pesadilla de violencia, inseguridad y violación permanente de los Derechos Humanos.

Dos años después de celebradas unas elecciones libres, democráticas y
trasparentes en la República Democrática del Congo (RDC), el pueblo
congoleño de las provincias del este del país, Kivu-Norte y Kivu-Sur, sigue
viviendo una pesadilla de violencia, inseguridad y violación permanente de
los Derechos Humanos. Los asesinatos, violaciones, saqueos, batallas, huída
de la población, resurgen de nuevo y se multiplican, alejándose así toda
esperanza de restauración de la paz, condición necesaria para comenzar a
mejorar las condiciones de vida de una población sumida por décadas en la
pobreza y la inseguridad.

El artífice de tanto sufrimiento es Laurent Nkunda, tutsi congoleño,
dirigente de la guerrilla que asola esta zona de la RDC. Nkunda y sus
hombres están apoyados claramente por el gobierno de Ruanda que, a su vez
sirve los intereses de grandes potencias del Norte (Estados Unidos, Reino
Unido, Bélgica, Holanda).

Pero ¿por qué se interesan estas grandes potencias por el este de la RDC? La
respuesta es evidente: En esa zona existen importantes minas de coltán,
casiterita, diamantes, wolframita., minerales que salen del país en camiones
y helicópteros, vía Ruanda, y terminan en las manos de las multinacionales
de occidente.

En estos últimos días la situación se ha agravado. Dos batallones ruandeses
han penetrado en territorio congoleño. El lunes, 26 de octubre, un numeroso
contingente del ejército ruandés atacó la base congoleña de Rumangabo
quedando a las puertas de Goma, capital del Kivu-Norte; se teme una gran
ofensiva bélica ruandesa, con devastadoras consecuencias para la población.
La preparación de esta acción de Ruanda fue denunciada la semana anterior en
la ONU por el presidente congoleño, Joseph Kabila, quien se reunió también
con la Asociación de países del Cono Sur africano (SADC). Estos le
prometieron ayuda en caso de una invasión de Ruanda.

Lo que hasta hace poco era sólo una sospecha o parecían hechos aislados, ha
ido tomando cuerpo gracias a las numerosas denuncias de la sociedad civil:
la MONUC, (Misión de la Organización de Naciones Unidas), con 17.000 cascos
azules en la región, no está cumpliendo con los objetivos de su misión de
paz y de protección a la población. Fuentes fidedignas sobre el terreno
acusan a estas "fuerzas de paz" de trasladar soldados ruandeses en sus
helicópteros, entregarles uniformes de la MONUC, permitir el paso de la
frontera a militares ruandeses y trasladarlos a los lugares donde están las
guerrillas de Nkunda; les acusan, de permanecer inactivos cuando atacan las
guerrillas, de no dar su apoyo al ejército gubernamental cuando éste más lo
necesita. Ante todo esto se comprende que la población se haya manifestado
estos últimos días contra las fuerzas de la MONUC acusándolas de apoyar al
enemigo y pidiéndoles que se marchen de la RDC. La misma Colette Braeckman,
en un artículo aparecido el martes, 28 en "le soir.be", escribe: "¿Para qué
sirve esta misión que absorbe mil millones de dólares al año? Dos batallones
suplementarios ¿mejorarían las cosas? ¿No habría que ir pensando,
urgentemente, en un relevo de la MONUC por una fuerza europea de disuasión
o, por lo menos, una fuerza policial compuesta por observadores neutrales y
creíbles?..."

Esta situación no ha sido ajena a la reciente dimisión del Jefe de la MONUC,
Gral. Vicente Díaz de Villegas y Herrerías, después de apenas dos meses en
su cargo. Si bien el Gral. Villegas alegó motivos personales parecen cada
vez más verosímiles las sospechas que relacionan esta dimisión con la
incapacidad o falta de voluntad política de la MONUC para cumplir su mandato
originario en el Kivu.

Deberíamos preguntarnos cómo es posible que esta Misión de Naciones Unidas,
que pagamos entre todos, esté actuando siguiendo las directrices del todavía
presidente de los EEUU. ¿No tendremos que arrepentirnos -demasiado tarde- de
haber permitido esta nueva guerra de agresión y saqueo? Sin embargo, la
prensa occidental se limita a informar de la crisis humanitaria silenciando
el nombre y los motivos de los verdaderos agresores. Los políticos y la ONU
expresan su "gran preocupación por el aumento de la violencia en el Este de
la RDC" y luego miran hacia otro lado. seguramente hacia los tablones de la
Bolsa o los Bancos en apuros. Lo que les ocurra al más de un millón de
refugiados que ya se agolpan sin medios para sobrevivir les parece
"lamentable", pero siguen apoyando o no ponen obstáculos a Ruanda en su afán
por anexionarse esa riquísima zona del Congo.

¿Qué le está pasando a la Comunidad Internacional? ¿Cuántos muertos más
serán necesarios para que actúe?

Federación de Comités de Solidaridad con África Negra

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