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El trabajo humano, principio de vida
Novedad editorial

09/02/2008. Fuente: Pastoral Obrera M谩laga. Noticia leída 1067 veces.

"El mundo obrero... contin煤a siendo la realidad m谩s importante social y num茅ricamente en nuestra sociedad; est谩 formado por quienes trabajan legalmente o por los que tienen que hacerlo en la econom铆a ilegal o sumergida, por obreros fijos, eventuales y en paro...". Reflexionar sobre ello no es una cuesti贸n precisamente in煤til, y ofrecer las descripciones que desde la 贸ptica de la Doctrina Social de la Iglesia se hacen, nos dar谩, sin duda, las claves para seguir profundizando en la Pastoral Obrera de toda la Iglesia.
El trabajo humano, principio de vida

El trabajo humano, principio de vida

ALFONSO ALCAIDE MAESTRE (ed.)
El trabajo humano, principio de vida
Madrid. Editorial EDICE 2007

Para la Iglesia, 芦El hombre es por naturaleza y por vocaci贸n un ser religioso. Viniendo de Dios y yendo hacia Dios, el hombre no vive una vida plenamente humana si no vive libremente su v铆nculo con Dios禄. (Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, 44). A c贸mo vivir y construir esta identidad profunda le llamamos Proyecto de Humanizaci贸n y constituye el entramado central de este libro.

Para construir el Proyecto de Humanizaci贸n el hombre utiliza tres fuerzas contenidas en su propia naturaleza: la fuerza de las necesidades; la fuerza de su actividad, su hacer; y el Impulso Vital.

Las necesidades no son carencias, son fuerzas que posibilitan la humanizaci贸n o deshumanizaci贸n del hombre. Clasificadas como necesidades materiales, culturales y espirituales se constata que nuestra sociedad potencia especialmente las necesidades materiales consideradas como carencias, pues ello le permite configurar el prototipo de consumidor. Las necesidades culturales y espirituales, consideradas como fuerzas humanizadoras, carecen de importancia porque no son objeto del mercado. Pero esto implica que la naturaleza humana ha sido mutilada, se potencia una dimensi贸n, las necesidades materiales, y se atrofian las que son m谩s importantes.

La reflexi贸n sobre el hacer, pone de manifiesto la relaci贸n que existe con las necesidades. A cada necesidad corresponde una actividad, y es esta relaci贸n la que posibilita el proceso de humanizaci贸n. Igual que cuando no se utiliza un miembro acaba atrofi谩ndose, de la misma manera se atrofian todas aquellas capacidades que no se ejercitan porque corresponden a necesidades que han sido excluidas. El hacer humano tiene varias dimensiones: el 芦trabajo禄, actividad relacionada con la producci贸n; la 芦obra禄, actividad relacionada con la vocaci贸n; la 芦acci贸n禄, actividad relacionada con lo pol铆tico social; y la 芦contemplaci贸n禄, actividad relacionada con la evaluaci贸n de la propia existencia. Pues bien, de todas ellas se ha sobredimensionado el trabajo y se han atrofiado progresivamente las restantes.

Nos encontramos as铆 con el hombre productor consumidor como resultante de este proceso. Pero un productor que ha visto 芦adelgazada禄 su capacidad para el trabajo mediante la sustituci贸n de las capacidades que ha venido utilizando para ello: se ha sustituido la fuerza humana por energ铆a; se ha sustituido la habilidad humana por los automatismos y la robotizaci贸n; y se ha sustituido la inteligencia humana por la inform谩tica. Lo que nos queda es un trabajador reducido a ser puro instrumento, v铆ctima de la flexibilidad y la precariedad porque puede ser f谩cilmente sustituido.

La normalizaci贸n social de este modelo de realizaci贸n humana, profundamente deshumanizado, se consigue dotando de sentido a la tercera fuerza , el Impulso Vital. El Impulso Vital consiste en una triple necesidad de car谩cter psicol贸gico que toda persona debe satisfacer: necesidad de seguridad, necesidad de reconocimiento y valoraci贸n social, y necesidad de gozo y disfrute. El poseer, el poder y el consumo instintivo son las tres repuestas que la sociedad de consumo ofrece. De tal manera que el hombre actual soporta un trabajo deshumanizado porque espera encontrar en el consumo la satisfacci贸n que antes le proporcionaba la 茅tica del trabajo.

Siendo as铆, el problema actual del mundo del trabajo no puede definirse s贸lo en t茅rminos de justicia social, se plantea en t茅rminos de realizaci贸n humana, de poder vivir humanamente. Lo que la configuraci贸n actual del trabajo niega, a obreros y trabajadores, peones y licenciados, es la posibilidad misma de ser: ser persona, ser familia, ser hijo, padre, madre, abuelo.

No se quiere decir que la 芦cuesti贸n obrera禄 haya desaparecido, m谩s bien se ha transformado. El sistema productivo se ha convertido en sistema cultural y en modelo de organizaci贸n social, que genera unas condiciones de trabajo deplorables, con horarios infames, salarios de miseria y dignidad pisoteada. Pero tambi茅n produce: el asalto al tiempo de vida: personal, familiar y pol铆tico; la educaci贸n del deseo para orientarlo hacia una felicidad imposible basada en el consumo permanente de nuevos productos que generan nuevas insatisfacciones; la generaci贸n de un sistema de valores que confunde libertad con eliminaci贸n de toda barrera 茅tica y moral. Todo ello constituye un modelo de realizaci贸n humana -la antropolog铆a 芦3G禄: ganar, gastar y gozar- radicalmente contrario al Plan de Dios sobre el hombre y sobre el mundo, en el que Dios y la Iglesia aparecen m谩s como un estorbo que como la posibilidad de realizaci贸n y felicidad a la que todo ser humano aspira.

Esto plantea un reto formidable a todos los humanismos, y no s贸lo a la Iglesia, porque lo que est谩 en juego es la posibilidad misma de ser hombre. Por ello, consideramos a esta reflexi贸n como una propuesta de di谩logo a todos, creyentes y no creyentes, para encontrar el camino de humanizaci贸n que necesitamos.

"El mundo obrero... contin煤a siendo la realidad m谩s importante social y num茅ricamente en nuestra sociedad, aunque esa realidad se encuentre hoy en fuerte proceso de transformaci贸n y en su seno exista una gran variedad de situaciones; este mundo ya no s贸lo se encuentra en la industria y los servicios, sino tambi茅n en el campo, el mar, la emigraci贸n...; est谩 formado por quienes trabajan legalmente o por los que tienen que hacerlo en la econom铆a ilegal o sumergida, por obreros fijos, eventuales y en paro..."

Nadie puede hoy desmentir la existencia de esta realidad. Reflexionar sobre ella no es una cuesti贸n precisamente in煤til, y ofrecer las descripciones que desde la 贸ptica de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) se hacen nos dar谩 sin duda las claves para seguir profundizando en la Pastoral Obrera de toda la Iglesia.

Esta publicaci贸n, editada por Alfonso Alcaide, militante de la HOAC de Sevilla, recoge los resultados de un estudio interdisciplinar muy extenso pero que ha sido resumido y concentrado en estas p谩ginas y que con todo acierto se ha dado en titular: "El Trabajo humano, principio de vida". Con la certeza de que nuestra reflexi贸n camina en sinton铆a con el pensamiento pontificio ofrecemos este trabajo fruto de la reflexi贸n y el compromiso de expertos y militantes obreros cristianos que hacen presente a la Iglesia en el mundo del Trabajo.

Departamento de Pastoral Obrera
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