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¬ęNuevos cruzados y ateos devotos¬Ľ
Nuevo libro de Rafael Díaz-Salazar

06/02/2007. Fuente: periodistadigital.com. Noticia leída 561 veces.

El profesor de Sociolog√≠a Rafael D√≠az-Salazar acaba de publicar un libro, ¬ęEl factor cat√≥lico en la pol√≠tica espa√Īola¬Ľ, sabiendo que podr√≠a crear cierta pol√©mica por el tema que aborda.
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Desde claves sociol√≥gicas reconoce el papel de los cat√≥licos en la lucha contra el franquismo. Apunta que la Iglesia tiene mucho que aportar en una Espa√Īa laica que tiene el gran reto de desarrollar su misi√≥n en un pa√≠s cada d√≠a m√°s plural, en el que el uso pol√≠tico e ideol√≥gico de la religi√≥n es terrible. Lo entrevista J.Ignacio Igartua en Vida Nueva.

¬ŅCu√°l fue el protagonismo de los cat√≥licos en la lucha contra la dictadura franquista?
Muy grande. Evidentemente hubo cat√≥licos que legitimaron la dictadura. Ahora bien, en el catolicismo espa√Īol se realiz√≥ un milagro pol√≠tico: dentro de un colectivo que, salvo excepciones minoritarias, apoy√≥ el golpe militar de 1936, surgi√≥ una fuerte energ√≠a democr√°tica. Lo m√°s interesante, incluso desde un punto de vista sociol√≥gico, es captar que los nuevos roles pol√≠ticos de lucha contra la dictadura estuvieron directamente vinculados a una experiencia religiosa y a una espiritualidad evang√©lica muy profunda. Sociol√≥gicamente se trata de una innovaci√≥n religiosa en la historia del catolicismo espa√Īol, lo que, utilizando a Durkheim, pod√≠amos denominar una forma nueva de religiosidad: la vinculaci√≥n del amor a Jesucristo y la lucha sindical y pol√≠tica. Esta espiritualidad fue posible porque bastantes cat√≥licos se situaron entre los perdedores del conflicto social que origin√≥ la guerra.

Se est√° impulsando el tema de la memoria hist√≥rica, ¬Ņcu√°les fueron los principales sectores cat√≥licos en la oposici√≥n a la dictadura?
Los primeros fueron los militantes obreros cristianos vinculados a la Acci√≥n Cat√≥lica y a los jesuitas. Luego surgieron j√≥venes relacionados con la revista El Ciervo y a otros movimientos como FECUM y JEC, muy importantes en la oposici√≥n universitaria. Tenga en cuenta, ahora que se acaba de celebrar el aniversario de la matanza de Atocha, que dos de los abogados laboralistas asesinados eran militantes cristianos y otro de los supervivientes tambi√©n. La encuesta de 1969 al clero espa√Īol mostr√≥ que la inmensa mayor√≠a de los curas estaban contra la dictadura y que la opci√≥n pol√≠tica con la que m√°s se identificaban era la socialista. En el √ļltimo sexenio de la dictadura, la direcci√≥n de la Conferencia Episcopal y una parte muy relevante del Episcopado era muy cr√≠tica con la misma. En el libro presento los informes policiales sobre los obispos no adictos al r√©gimen y la existencia de una polic√≠a especializada en cada di√≥cesis para informar sobre los curas democr√°ticos.

¬ŅPor qu√© no cal√≥ en Espa√Īa la Democracia Cristiana, algo que s√≠ ocurri√≥ en otros pa√≠ses europeos?
En el Pa√≠s Vasco y en Catalu√Īa s√≠ cal√≥ a trav√©s del PNV y de Uni√≥ Democ√°tica. Para el resto de Espa√Īa, la ACNdP pod√≠a haber sido el embri√≥n, pero apost√≥ en el debate entre Gil Robles, Herrera y Mart√≠n Artajo por el colaboracionismo con el franquismo, mientras que en Italia la DC fue antifascista. Hubo, ciertamente, una peque√Īa DC antifranquista, pero para ser un partido de masas necesitaba bases populares cat√≥licas politizadas y √©stas, ya desde mediados de los 40, se situaron en posiciones de izquierda anticapitalista. Los obispos ¬ętaranconianos¬Ľ creyeron que en Espa√Īa no se pod√≠a identificar la identidad cat√≥lica con una √ļnica identidad pol√≠tica y era necesario centrarse en una misi√≥n religiosa y evangelizadora.

¬ŅQu√© queda de la idea de que s√≥lo desde el catolicismo es posible el sentido de Espa√Īa?
Desgraciadamente la sombra del nacionalcatolicismo es alargada. S√≥lo el desconocimiento de la historia de Espa√Īa en los siglos XVIII, XIX y los primeros treinta a√Īos del siglo XX puede llevar a afirmar que el catolicismo es el n√ļcleo de la identidad espa√Īola. Espa√Īa tiene identidades plurales ¬Ėreligiosas y no religiosas¬Ė muy consolidadas desde hace, al menos, siglo y medio. Esto no significa desconocer que el factor cat√≥lico es un elemento important√≠simo en la identidad cultural de Espa√Īa. Si la Iglesia es incapaz de percibir la existencia y las culturas de una Espa√Īa no cat√≥lica, que tiene una tradici√≥n riqu√≠sima, se desnortar√°. El gran reto para esta instituci√≥n es aprender a desarrollar su misi√≥n espec√≠fica en un pa√≠s que es plural desde el punto de vista religioso, moral y cultural. Y en esto consiste, desde mi punto de vista, la construcci√≥n de la Espa√Īa laica: la articulaci√≥n de un pa√≠s culturalmente plural, en el cual la Iglesia y el factor cat√≥lico tienen mucho que aportar a la vida p√ļblica.

¬ŅEn qu√© medida en el catolicismo espa√Īol la ideolog√≠a desplaza a veces los valores evang√©licos?
En la historia de Espa√Īa hay una sobrecarga de catolicismo pol√≠tico y un d√©ficit muy grande de religiosidad y espiritualidad. Los usos pol√≠ticos e ideol√≥gicos de la religi√≥n son terribles y creo que impiden el acceso al n√ļcleo evang√©lico del cristianismo. A m√≠ se me lacera el alma cuando leo a Fernando de Castro, a Giner de los R√≠os, a Gumersindo de Azc√°rate, a Unamuno, a Fernando de los R√≠os. Tuvieron que dejar de ser miembros de la Iglesia para poder seguir siendo cristianos y personas religiosas. La experiencia religiosa del ministro socialista Fernando de los R√≠os ¬Ėun cristiano erasmista¬Ė es estremecedora. Hoy veo rebrotar la l√≠nea hist√≥rica del catolicismo integrista para el cual el conservadurismo ideol√≥gico y pol√≠tico es parte consustancial de lo cat√≥lico. Existen nuevos cruzados cat√≥licos aliados con algunos ¬ęateos devotos¬Ľ neoliberales. Quiz√° sean √ļtiles en la batalla de la derecha, pero dudo que lleguen a aportar algo a la renovaci√≥n evang√©lica del catolicismo.

¬ŅEl cat√≥lico que no es, vamos a decir, de derechas est√° desamparado en la Iglesia?
No lo sé con exactitud. Dependerá de diócesis, parroquias, comunidades. La Iglesia es un colectivo plural y complejo. Sí detecto una gran afinidad entre el discurso de la Conferencia Episcopal o, mejor dicho, de algunos de sus dirigentes, y el pensamiento político e ideológico de la parte más conservadora y menos liberal de la derecha. Hay una convergencia entre el conservadurismo eclesiástico y el conservadurismo socio-económico. Se gastan más energías en defender embriones que en oponerse a las causas que producen la muerte o el empobrecimiento de la mayor parte de la humanidad. Se tiene un discurso ético-teológico y una acción colectiva de presión que desciende hasta el más mínimo detalle en temas familiares, bioéticos y sexuales y se realiza un discurso generalista en asuntos socio-económicos, militares o ecológicos. Pero la Iglesia es más amplia que 80 obispos y además no todos ellos son iguales. Los católicos de izquierda son millones de personas y pertenecen a parroquias, comunidades, movimientos, congregaciones. Están en la Iglesia y son Iglesia.

¬ŅLos pol√≠ticos cat√≥licos espa√Īoles, de derechas o de izquierdas, anteponen su fe a su partido?
Para cualquier cristiano la fe es lo primero y debe inspirar el conjunto de la vida y de la profesión, pero no se puede imponer a través de leyes. Los políticos que ocupan cargos institucionales deben tener en cuenta a toda la población y no pueden utilizarlos para imponer a todos los ciudadanos sus convicciones religiosas o ateas. Las leyes jurídicas tienen una especificidad, poseen una eticidad constitucional, pero no son el medio de realización de las convicciones morales y religiosas, especialmente en países donde existe pluralismo moral, que no es lo mismo que relativismo nihilista. El territorio de desarrollo de las convicciones religiosas es la práctica de las virtudes y el testimonio de vida. Recientemente he leído en Alfa y Omega unas declaraciones muy interesantes de Vidal-Cuadras, eurodiputado del PP, y convendría que fueran asimiladas por los que buscan la fuerza católica unitaria o transversal en política.

¬ŅLa jerarqu√≠a es m√°s comprensiva con los cristianos conservadores que con los progresistas?
Creo que s√≠. Pero lo digo, desde fuera. Yo no soy del PSOE, ni de ¬ęCristianos en el PSOE¬Ľ, aunque estimo mucho a sus dirigentes. Pero m√°s all√° de este antagonismo, lo que s√≠ me llama poderosamente la atenci√≥n como soci√≥logo son dos cuestiones. Una pregunta desde la sociolog√≠a de las organizaciones: ¬Ņpertenece a la identidad cristiana de la Iglesia un sistema de articulaci√≥n interna y de gobierno tan jerarquicista y piramidal que al final uno no sabe si los mejores miembros son los que practican virtudes castrenses de obediencia y disciplina o los que viven virtudes evang√©licas de libertad y sinceridad? Segunda pregunta: ¬Ņc√≥mo una organizaci√≥n tan plural como la Iglesia, que posee en su interior un capital humano incre√≠blemente valioso, genera un discurso p√ļblico y una acci√≥n colectiva en el que la participaci√≥n de las bases eclesiales e incluso de los cuadros intermedios como las congregaciones religiosas brilla por su ausencia? En temas complejos que pertenecen a la √©tica aplicada y no al n√ļcleo de la fe, se necesitan procesos de discernimiento comunitario. Diego Gracia, un cat√≥lico que es una personalidad internacional en el campo de la bio√©tica, ha realizado una cr√≠tica al magisterio sobre esta tem√°tica que deber√≠a ser tenida en cuenta. La cito ampliamente en mi libro como indicador de una fractura interna muy grave en una Iglesia donde la cohesi√≥n est√° rota, pues en toda instituci√≥n la comuni√≥n base-v√©rtice tiene que ser de doble direcci√≥n. Por eso digo que la Iglesia en Espa√Īa se parece m√°s a un archipi√©lago que a un continente.

¬ŅNo existe un intento por parte del Gobierno de deslegitimar lo cat√≥lico?
Creo sinceramente que no. Y conste que soy cr√≠tico con algunas de sus pol√≠ticas. Tambi√©n reconozco que ha realizado pol√≠ticas afines a valores cristianos. Lo que ha hecho este Gobierno es acoger demandas de la Espa√Īa no cat√≥lica, que sociol√≥gicamente es muy relevante, y darles viabilidad jur√≠dica. El Gobierno se debe a todos los espa√Īoles, no s√≥lo a los cat√≥licos. Por otro lado, ha practicado una pol√≠tica de cooperaci√≥n en materia de ense√Īanza de la Religi√≥n m√°s af√≠n con las peticiones de los obispos que la que hizo el PP. En materia de financiaci√≥n tambi√©n ha satisfecho las demandas episcopales. Basta con leer las web de las organizaciones laicistas para conocer la indignaci√≥n que tienen contra el Ejecutivo.

¬ŅNos est√°n abocando a una cultura del laicismo?
Depende de qu√© entendamos por laicismo. Existen laicismos religiosos, laicismos antirreligiosos y laicismos abiertos a lo religioso. En Espa√Īa estamos todav√≠a en un momento inicial de configuraci√≥n de la laicidad y ojal√° que acertemos. En nuestro pa√≠s hay representantes de estos tres tipos de laicismo tanto en el mundo pol√≠tico, como en el cultural. Lo que s√≠ percibo es que el PSOE como partido no tiene una pol√≠tica espec√≠fica hacia el mundo cristiano, no tiene sensibilidad por este tema y la actual ejecutiva ha dilapidado el trabajo de apertura a lo cristiano que impulsaron Rimon Obiols y Ram√≥n J√°uregui. El PSOE podr√≠a aprender de lo que hacen en este √°mbito el SPD alem√°n, el Partido Laborista brit√°nico, los partidos socialdem√≥cratas n√≥rdicos y la izquierda italiana. Deber√≠a incorporar la cultura cat√≥lica democr√°tica a su proyecto y a su discurso, aunque s√≥lo fuera por recoger la identidad de una parte muy importante de su militancia y, sobre todo, de su electorado. Por otro lado, la pregunta que usted me formula es muy interesante para relacionarla con la sociolog√≠a de la percepci√≥n episcopal de la realidad. Creo que cuando se liga una acci√≥n eclesial con un diagn√≥stico pol√≠tico-cultural y √©ste no es del todo acertado, desde el punto de vista de la anal√≠tica sociol√≥gica, se corre el peligro de arrastrar a una colectividad por una senda que quiz√° no es la m√°s correcta. Desde el a√Īo 1982, ciertos sectores eclesiales est√°n confundiendo secularizaci√≥n con laicizaci√≥n estatal socialista de Espa√Īa. En vez de asumir los retos y desaf√≠os que la secularizaci√≥n natural de la sociedad espa√Īola plantea al interior de la Iglesia, se ha elaborado un discurso y una estrategia de polarizaci√≥n con el Estado buscando que legisle seg√ļn aquello que se considera propio de la ley natural y del Magisterio eclesi√°stico. Esto ha provocado un inmenso d√©ficit de creatividad e innovaci√≥n religiosa ante problemas tremendos que la Iglesia tiene en su configuraci√≥n interna y en su inserci√≥n en la sociedad civil. La ruptura rotunda entre los j√≥venes y la Iglesia, que vienen mostrando los Informes de la Fundaci√≥n SM, es un problema mucho m√°s importante que la regulaci√≥n de la clase de Religi√≥n, por poner un ejemplo, y ella explicita muy bien el desaf√≠o a la creatividad cristiana y a la innovaci√≥n religiosa en la Espa√Īa del siglo XXI.

En estos momentos, ¬Ņla mitad de Espa√Īa est√° contra la otra mitad?
Existe mucha crispaci√≥n medi√°tica y pol√≠tica. Los ¬ęcreyentes¬Ľ en periodistas, locutores de radio y pol√≠ticos est√°n siempre tan enfadados como sus ¬ędioses¬Ľ. Los que ofician de crispadores y las instituciones que los legitiman est√°n haciendo mucho da√Īo a Espa√Īa. Es una l√°stima que la Iglesia, que podr√≠a hacer mucho por el di√°logo, no est√© a la altura de las circunstancias y permita que una emisora de su propiedad est√© emitiendo programas que da√Īan la cultura de la reconciliaci√≥n nacional. No comprendo por qu√© tiene al frente de su principal programa a lo que en Italia llaman un ¬ęateo devoto¬Ľ.

¬ŅNo hay demasiada intolerancia en todas partes?
S√≠. Debemos aprender todos a ponernos en el lugar del otro, a entender sus razones antes de condenarlo. Tenemos que apreciar lo diverso y ofrecer, no imponer, cada uno nuestra identidad. La historia de Espa√Īa es la historia de la intolerancia, la sucesi√≥n c√≠clica de la dominaci√≥n de una Espa√Īa por la otra. Tenemos la oportunidad hist√≥rica de construir la Espa√Īa de la amistad c√≠vica entre los que somos distintos. El cristianismo es una religi√≥n del amor incluso a los enemigos. El factor cat√≥lico puede contribuir a construir la Espa√Īa de la reconciliaci√≥n y de la articulaci√≥n de la diversidad.

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