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Para la reflexión crítica
¬ęNunca sent√≠ odio¬Ľ
Entrevista a Isabel Allende

12/12/2006. Fuente: El Pa√≠s. Noticia leída 427 veces.

Estaba con su padre, Salvador Allende, en el palacio de la Moneda cuando Augusto Pinochet consum√≥ su traici√≥n, cuyo s√≠mbolo mayor fue el asesinato del presidente constitucional de Chile. Isabel Allende, diputada socialista chilena, supo de la muerte del traidor charlando con unos amigos, en Madrid, sobre los paralelismos entre la dictadura chilena y la dictadura que padecimos los espa√Īoles.

Ocho a√Īos antes, cuando Pinochet fue detenido en Londres, tambi√©n estuvo con Zapatero, en el mismo sitio. Que estuviera en Espa√Īa otra vez el d√≠a que muri√≥ el general que subvirti√≥ el orden constitucional en Chile le pareci√≥ una met√°fora de la que habl√≥ con emoci√≥n en una conferencia de prensa y en esta conversaci√≥n con EL PA√ćS.

¬ęEl final ya se hab√≠a producido hace tiempo, porque ¬ęMi madre recibi√≥ la noticia serena, tranquila; de alguna manera me felicit√≥¬Ľ

Pregunta. ¬ŅC√≥mo lo supo?

Respuesta. Me qued√© muy sorprendida. Hab√≠amos comido con unos amigos y luego nos fuimos a tomar caf√© al hotel Palace, con una amiga que nunca hab√≠a estado en Madrid, la viuda de un ejecutado por la dictadura de Pinochet. Ella misma hab√≠a estado presa del r√©gimen. Le estuvimos contando c√≥mo fue aqu√≠ el 23-F y evocamos c√≥mo se hab√≠a juntado la gente en torno al hotel, cu√°n tensa se hizo la atm√≥sfera en torno al Congreso de los Diputados, y estuvimos reproduciendo c√≥mo hab√≠a sido la historia espa√Īola de la dictadura hasta ese momento. Luego nos separamos y fuimos a ver a otros amigos. Cuando me abrieron la puerta me lo dijeron: ¬ęAcaba de morir Pinochet¬Ľ.

P. ¬ŅC√≥mo reaccion√≥?

R. Pensaba que se hab√≠an equivocado, no me lo cre√≠a. Llam√© a una amiga de la agencia Efe, Concha Bordona. ¬ę¬ŅEs cierto o no?¬Ľ, le pregunt√©. Era cierto. Mi inmediata reacci√≥n fue pensar en Chile, mi pensamiento vol√≥ a Chile. Pens√© en toda la gente que hab√≠amos perdido, cu√°ntos amigos que no est√°n; pens√© en mi padre, en tantos familiares, tanto dolor, tanto sufrimiento.

P. ¬ŅQu√© produce todo eso?

R. Ese recuerdo, ese pensamiento triste¬Ö Una sensaci√≥n que produce sentimientos encontrados. Me duele que los juicios no hayan terminado; me duele que la Corte Suprema haya acogido los argumentos de los abogados de Augusto Pinochet de hace a√Īos atr√°s, que haya aceptado que el dictador ten√≠a demencia senil, que por eso no se pod√≠a realizar un proceso¬Ö Yo creo que en ese tiempo en que los abogados argumentaban esas enfermedades s√≠ estaba capacitado¬Ö De hecho, un juez hab√≠a declarado que estaba en condiciones de ser enjuiciado, y por lo tanto yo ten√≠a esperanzas de que los juzgados avanzaran y de que hubiera una sentencia condenatoria. Nunca esper√© que Pinochet estuviera ni una noche en prisi√≥n, porque con 91 a√Īos no era de esperar, pero s√≠ esper√°bamos que hubiera una sentencia condenatoria, porque hubiera sido importante para la sociedad chilena. Para demostrar que en el Estado de derecho todos somos iguales ante la ley, y para que constara que no hay nadie por encima de la ley.

P. Le habrá llegado de lleno aquel día de septiembre de 1973 en La Moneda.

R. Sí, cuando me enteré reviví de inmediato aquella jornada. La televisión ha traído esas imágenes, son muy vívidas, y son tan emocionantes, reflejan tanta crueldad del dictador, resultan tan imborrables. Y llamé inmediatamente a mi madre.

P. Hortensia Busi. ¬ŅC√≥mo recibi√≥ la noticia su madre?

R. Serena, tranquila; de alguna manera me felicit√≥, mira t√ļ, eso es lo que dijo. Y yo le aconsej√© que la dejaran tranquila. Ella estaba con mi hijo, su nieto; hab√≠a con ella otros familiares¬Ö Tiene 92 a√Īos. Merece toda la paz del mundo.

P. De todos los sentimientos que produce una noticia as√≠, la muerte del hombre que traicion√≥ a su padre, ¬Ņcu√°l no ha tenido?

R. Nunca sent√≠ odio. Estoy muy serena y muy tranquila, y creo que eso es lo que nos debe pasar, y tengo el ejemplo para sentir esa serenidad¬Ö Recuerdo siempre las √ļltimas palabras de mi padre, esa capacidad de transmitir cari√Īo, esperanza, ese discurso suyo confiando en que se abrir√≠an en el futuro, de nuevo para la paz y la concordia, las grandes alamedas de Chile¬Ö Realmente es muy dif√≠cil no conmoverse cuando escuchas esas palabras, qu√© lecci√≥n de grandeza, de dignidad, de serenidad, con qu√© cari√Īo se va despidiendo, c√≥mo recuerda en ese momento a la mujer. Qu√© lecci√≥n pol√≠tica sobre la entrada del fascismo en nuestro pa√≠s. Imposible no vivir este momento pensando en todo eso.

P. ¬ŅNunca ha odiado a Pinochet?

R. No, nunca he sentido odio. Nunca lo podría sentir. Lo que he sentido siempre, más bien, es la sensación de que es un ser despreciable, que traicionó su juramento, que nunca enfrentó la justicia, que nunca fue capaz de someterse a los tribunales, e incluso se humilló a sí mismo simulando una demencia senil… Pretendió la inmunidad parlamentaria, se acogió a una enfermedad como esa, y además no le importó, en esas circunstancias, aparecer con los suyos en un restaurante o caminado por la calle. ¡Prefería ser tenido por un demente senil que ofrecer sus argumentos sobre su supuesta inocencia! Ha sido muy indigno.

P. ¬ŅEs tiempo de brindar?

R. Entiendo la legítima alegría que para muchos significa el fin físico de un dictador. El final de Pinochet ya se había producido hace tiempo, porque estaba muy aislado; sus propios partidarios no lo visitaban, y los candidatos presidenciales próximos a su ideología no lo querían ni en fotografía. Jamás se sacaron una foto con él. Ya ese final le había llegado. Y entiendo la legítima alegría de la gente que ahora celebra su fin definitivo. Lo que no comparto son las acciones de esos encapuchados que pretenden alterar el orden; no nos representan, ni de lejos me siento representada por ellos.

P. ¬ŅDe d√≥nde son esos encapuchados que han provocado los disturbios?

R. No lo sabemos. Supongo que hay ahí gente infiltrada, lumpen… Eso no es propio de la democracia. La democracia no se manifiesta encapuchada. Democracia no es tirarle piedras a los vidrios, a las ventanas, a los autos… Se puede estar en la calle, celebrando, pero esas acciones no tienen nada que ver ni con la legítima alegría ni con la democracia.

P. ¬ŅLa muerte de Pinochet alivia a Chile?

R. Bueno, yo creo que pone un punto final a un ciclo personal suyo. Pero los juicios tienen que continuar.

P. ¬ŅQu√© queda pendiente?

R. Muchísimo todavía. Muchos procesos que están abiertos tienen que continuar.

P. Usted ten√≠a 28 a√Īos cuando su padre fue asesinado en La Moneda. Treinta y tres a√Īos despu√©s, ¬Ņqu√© balance har√≠a de la desaz√≥n y de la alegr√≠a de su propia vida como sobreviviente de aquella tragedia?

R. Lo principal, el ejemplo de Salvador Allende: de coraje, de grandeza, de democracia. Pocos ha habido como ese ejemplo en la historia. Nos dej√≥ un camino de esperanza. La dictadura dur√≥ 16; en 1990 recuperamos la democracia, que hered√≥ un atraso econ√≥mico que desmiente la falacia de que el pa√≠s mejor√≥ gracias a Pinochet: ¬°heredamos un 40% de pobreza y un desempleo galopante, y ha sido la democracia la que ha enderezado la econom√≠a! Hemos podido elegir a los √ļltimos cuatro presidentes, que han reivindicado la historia democr√°tica chilena de que ninguno se ha enriquecido con el cargo, al contrario que Augusto Pinochet, que esquilm√≥ al pa√≠s. ¬°Espero que ese dinero que rob√≥ revierta ahora en las arcas del pueblo chileno! Hemos conseguido conjuntar fuerzas de centro-izquierda y nos hemos conjurado para luchar a favor de la historia democr√°tica¬Ö Y espero que sigamos trabajando para reivindicar la memoria de tantos perseguidos¬Ö Y nos queda mucho en la justicia social, en la justicia como tal, y yo espero seguir trabajando a favor de esa memoria, que es muy importante.

P. ¬ŅNo ha llorado?

R. No, no he llorado. No correspondía.

P. ¬ŅDe alegr√≠a?

R. No. Pero hace 24 horas vimos un documental maravilloso, en el que aparecen mi madre y las viudas de Víctor Jara, de Charles Horman [cuya historia dio origen a la película Missing, con Jack Lemmon] y la del general Bachelet, y con ese documental sí lloré. La verdad es que se nos caían las lágrimas a todos, porque era de veras muy emocionante. Qué fuerza la de esas mujeres, qué testimonios. Pero ahora no ha habido ninguna razón para llorar.

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