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Laboral
Accidentes laborales. Las familias hablan
Las secuelas del tajo: hablan las víctimas de accidentes laborales graves

10/09/2006. Fuente: Diario Sur. Noticia leída 474 veces.

La siniestralidad laboral en Málaga va en aumento. Pero las estadísticas, por abultadas, no son capaces de mostrar la tragedia en toda su dimensión. Las familias quedan rotas

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En lo que llevamos de año 18 personas han muerto en accidente laboral. La última víctima fue un joven de 21 años de Archidona, empleado de una empresa de plásticos en el polígono industrial de Salinas. El pasado 3 de septiembre, sobre las nueve y media de la noche, lo aplastó la carretilla mecánica que conducía al caer por un hueco de descarga de camiones. El suceso motivó una nueva concentración de los sindicatos mayoritarios, CC.OO. y UGT, ante las puertas de la Delegación provincial de Empleo de la Junta de Andalucía para protestar por la muerte del joven y en demanda de una reforma de la inspección fiscal.

La siniestralidad laboral en Málaga va en aumento. Aunque ha descendido el número de siniestros un 4% con respecto al mismo periodo del año anterior, han aumentado los accidentes mortales un 22%, según los datos aportados por CC.OO.

Detrás de cada estadística se oculta el verdadero coste de los accidentes laborales, vidas truncadas y familias cuyas existencias cambiaron de un día para otro sin que los seguros y las indemnizaciones puedan reparar el daño irremediable que supone perder a un ser querido, sufrir la amputación de un miembro, o quedar imposibilitado de por vida para trabajar. Se trata de un fenómeno imparable que afecta especialmente a los hombres y al sector de la construcción. La probabilidad de tener un accidente es tres veces mayor para los hombres que para las mujeres, y en el caso de siniestros mortales es nueve veces mayor. Ello es debido a que los hombres ejercen más profesiones de alto riesgo o porque sus acciones implican situaciones de mayor peligro.

Volver sano y salvo del trabajo es un derecho básico. Pero cada vez son más las personas que se despiden de sus familias para ir al trabajo y ya no regresan nunca. Las tres historias que se relatan a continuación están contadas por sus protagonistas que, de una u otra manera, han formado parte de la negra estadística de la siniestralidad laboral en Málaga, en distintas épocas y con diferente resultado.

Con su relato intentan enviar un mensaje de esperanza a todas aquellas familias que han sufrido una experiencia similar y una advertencia a los empresarios que incumplen sistemáticamente la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, más preocupados por la productividad y por rebajar los costes, que en el precio humano que ello conlleva.

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