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Pastoral Obrera
Comunicado Día Internacional de la Mujer Trabajadora

08/03/2006. Fuente: Comisión Diocesana HOAC. Noticia leída 431 veces.

Desde aquel 8 de marzo de 1908 en que 129 trabajadoras murieron quemadas en el interior de su empresa por reivindicar la jornada laboral de 10 horas, se han dado muchos pasos gracias al tesón y compromiso de muchas mujeres, a las que también se unieron hombres que sintieron de justicia la igualdad de la mujer. Pero todavía queda mucho por transformar:

Si nos fijamos en el mundo del trabajo asalariado, resulta que el 36% lo realiza en condiciones irregulares (economía sumergida, contratos basura, largas jornadas...). Estas mujeres constituyen un colectivo con un elevado grado de debilidad e indefensión. Podemos decir que la pobreza tiene rostro de mujer. Tampoco hay una autentica igualdad de oportunidades, sigue existiendo el llamado «techo de cristal» que impide que las mujeres consigan puestos directivos y de responsabilidad. Se sigue manteniendo una desigualdad salarial

Si pasamos al ámbito del hogar, resulta que en estos momentos el imprescindible trabajo doméstico está fuertemente desprestigiado; que la mayoría de mujeres asalariadas tienen que soportar una doble jornada: extradoméstica y doméstica; y que la atención a los pequeños, a los ancianos y a los enfermos sigue recayendo sobre ella.

Constatamos que es imposible la conciliación de la vida laboral y la vida familiar porque el sistema productivo neocapitalista se mueve en unos valores totalmente contradictorios e irreconciliables con los valores de la vida familiar

Repudiamos la frivolidad con que se retrata a la mujer en algunos medios de comunicación. Especialmente los programas del corazón y los anuncios publicitarios que utilizan la imagen de la mujer con carácter discriminatorio y vejatorio.

El mantenimiento de pautas culturales patriarcales está desencadenando la violencia doméstica que sigue produciendo, a pesar de la nueva ley, los asesinatos de mujeres.

Por último, no podemos olvidarnos de las mujeres inmigrantes ni de aquellas que viviendo en países en vías de desarrollo y/o en culturas abiertamente patriarcales y discriminatorias ven agravada notablemente esta situación.

Como militantes de la HOAC, cristianas y cristianos seguidores de Aquél que todo lo hacía nuevo rompiendo con los tabúes discriminatorios establecidos en su cultura y restituyendo la dignidad a los empobrecidos, a las mujeres y todas las personas despreciadas por el sistema, no queremos ni podemos quedarnos con los brazos cruzados ante la realidad actual. Somos conscientes que no es una tarea fácil, que se necesita valentía, esfuerzo, constancia, diálogo, debate, esperanza... También hemos experimentado que empeñarse en construir una convivencia desde el respeto, la libertad, la tolerancia, la participación, el servicio, la solidaridad, la igualdad desde la diferencia... es lo que va haciendo brotar la madurez humana y la felicidad. Por eso:

  • Pedimos a nuestra Iglesia, y nos comprometemos en ella, a que recupera y difunda el rostro materno de Dios; a que potencie todo ese movimiento de mujeres teólogas que están creando una nueva forma de investigar y de producir teología partiendo de su propia experiencia de fe; y que abra cauces a la corresponsabilidad de la mujeres en la vida y misión de la Iglesia.
  • Desde las Asociaciones en las que estamos colaborando (sindicatos, partidos, AMPAS, AAVV, movimientos Antiglobalización, Pacifistas, Movimientos de Mujeres) y desde la propia Iglesia, levantamos nuestra voz, a veces ahogando un suspiro de rabia y dolor por la muerte de una nueva mujer maltratada, para reivindicar:
    • Que realmente se pongan los medios para que se respete la libertad y la vida.
    • Que se consiga una verdadera igualdad laboral y una justicia social que permita vivir dignamente a esas miles de mujeres que no pueden sacar adelante con sólo su esfuerzo a sus familias.
    • Una educación en valores igualitarios tanto en la teoría como en la práctica escolar.
    • Una mejora y fortalecimiento de los servicios públicos como medio de apoyo a la familia y en especial a la mujer que es la que asume generalmente el cuidado de los miembros familiares con necesidades específicas.
    • Que se promueva una cultura, también desde los poderes públicos, los medios de comunicación y la propaganda, que difunda un modelo alternativo de vida y relaciones sociales al modelo patriarcal todavía presente y fuertemente interiorizado.

«La humanidad posee dos alas:
una es la mujer y la otra es el hombre.
Hasta que las dos alas no estén
igualmente desarrolladas
la humanidad no podrá volar.
Si una de las alas permanece débil
el vuelo será imposible».
(Necane Lauzirika)

Madrid, 8 de marzo 2006

COMISIëN PERMANENTE DE LA HOAC

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